La historia del automóvil ha demostrado ser irracional, competitiva y conservadora. En el contexto actual, el auge de las marcas de coches eléctricos, especialmente en China, ha puesto de manifiesto la dificultad de establecerse en el mercado. Solo Tesla parece haber encontrado el camino correcto, mientras que muchas marcas enfrentan retos significativos.
Crear una nueva marca automovilística requiere un esfuerzo económico considerable y sostenido. Ejemplos como Tesla y Xiaomi muestran que, a pesar de contar con apoyo estatal, cambiar la percepción del cliente es un desafío. Ganar cuota de mercado puede llevar décadas, como lo demuestra el caso de Hyundai y Kia, que comenzaron vendiendo vehículos más asequibles.
Los intentos de posicionar una marca en un segmento superior desde cero, como fue el caso del Volkswagen Phaeton, suelen fracasar. Este modelo, lanzado con la ambición de competir con marcas premium como Mercedes y BMW, se convirtió en un ejemplo emblemático de este tipo de fracasos.
Historia de un fracaso
La compra de un coche es un proceso irracional que involucra tanto el gusto estético como la percepción de calidad y la imagen de la marca. Esto contribuyó al fracaso de modelos como el Renault Vel Satis y el Avantime, que, a pesar de su calidad, no lograron posicionarse exitosamente en el mercado. Similarmente, Volkswagen intentó ingresar al mercado premium con el Phaeton, que fue apodado “el Bentley del pueblo”.
Desarrollado bajo la dirección de Ferdinand Piëch, el Phaeton tenía como objetivo competir con las berlinas de lujo alemanas, pero no se consideró la opción de ofrecer un precio más bajo o mejorar el equipamiento en comparación con sus competidores. En cambio, se buscó igualar a sus rivales en todos los aspectos, lo que resultó en un alto costo de producción.
El Volkswagen Phaeton no era simplemente una versión del Audi A8; fue diseñado desde cero, lo que implicó una inversión de entre 1.100 y 2.000 millones de euros. Sin embargo, a pesar de su calidad, las ventas fueron decepcionantes, con pérdidas de aproximadamente 28.101 euros por unidad vendida.
Las expectativas de ventas de Volkswagen eran de 20.000 unidades anuales, pero en sus 15 años de producción, solo se vendieron 84.253 unidades, muy por debajo de las proyecciones iniciales. En comparación, el Mercedes Clase S logró vender más de 124.000 unidades en un mal año.
El Phaeton también enfrentó problemas de fiabilidad, especialmente con su motor V10 y su suspensión neumática, lo que aumentó los costos de mantenimiento. Aunque el Phaeton podría ser considerado un buen coche de lujo en la actualidad, su fracaso comercial marcó un agujero significativo en la historia de Volkswagen.
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