La Comisión del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios de la provincia de Buenos Aires ha decidido que la jueza Julieta Makintach enfrente un juicio político. Este proceso se deriva de un escándalo judicial que resultó en la nulidad del debate oral sobre la muerte de Diego Armando Maradona.
La magistrada queda suspendida y no podrá presentar su renuncia mientras se lleva a cabo la investigación para determinar si incurrió en algún delito. Makintach ha presentado tres planteos, incluyendo la recusación de Hilda Kogan, presidenta de la Suprema Corte bonaerense, por presunta “parcialidad manifiesta”, así como un pedido para ampliar la acusación a sus colegas Verónica Di Tomasso y Maximiliano Savarino.
La situación se complicó tras la renuncia de la senadora Lorena Mandagaran, lo que dejó incompleta la composición del tribunal. Su defensor, Darío Saldaño, argumentó que la nueva audiencia se convocó sin respetar los plazos ni el procedimiento de designación de conjueces legisladores, lo que a su juicio implica la nulidad del proceso y una violación de la garantía del “juez natural”.
El pasado 3 de julio, el Jurado decidió el apartamiento preventivo de la jueza, quien había presentado su dimisión al Tribunal N° 2 de San Isidro, pero esta no fue aceptada por el Gobierno y el Senado bonaerense. La decisión fue unánime y ratificó la licencia compulsiva adoptada por la Suprema Corte de Justicia de la provincia. El apartamiento preventivo es indefinido y está contemplado en la Constitución.
Si su renuncia hubiera sido aceptada, Makintach podría haber regresado a un cargo judicial en la provincia, pero ahora pasará a percibir solo el 40% de su salario.
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