Vicky Demarret, tras vivir varios años en 11 países diferentes, reside desde 2021 en Vik, un pequeño pueblo ubicado a 185 kilómetros al sudeste de Reikiavik, la capital de Islandia.
Este pintoresco pueblo pesquero, con espectaculares paisajes y playas de arena negra, tiene una población que no supera los 500 habitantes. En Vik, Vicky disfruta de la naturaleza, los campos, las montañas y la vida rural, donde observa ovejas, vacas y caballos desde su hogar.
“Es una ciudad chiquitita, rural, todo campo. Hay más ovejas que personas. Acá no se compite por quién tiene el mejor auto, sino por quién tiene el mejor tractor y más amigos. Lo que más me gusta es la naturaleza, la paz, la tranquilidad y el respeto que se respira”, comentó.
Vive en una casa donde se grabó una serie muy popular
La casa donde vive actualmente Vicky es parte de los escenarios de la serie Katla. Esta serie, producida por Netflix, relata la erupción del volcán subglacial Katla y sus efectos en la comunidad local.
“Vivo en la casa del padre de Grima, en la serie. Es una casa normal, de esas típicas islandesas: dos habitaciones, baño, cocina-comedor y 4 gatos”, explicó. Vicky también trabaja en el hotel donde se filmó la serie, conocido como “Hotel Vík”, que en la vida real es el Ársalir, una guesthouse con ocho habitaciones.
Un trabajo en medio de la lava
Uno de los trabajos más emocionantes de Vicky fue en el espectáculo “Icelandic Lava Show”, donde los espectadores pueden observar cómo la lava se desliza por el hielo. “El show es sumamente educativo, mi trabajo era explicar cómo funcionan los volcanes en esta zona”, detalló.
En su tiempo libre, disfruta de salir en bicicleta y visitar la famosa playa Reynisfjara, conocida por sus formaciones de basalto. Sin embargo, advierte sobre las olas: “Parece inofensivo hasta que no lo es. Una ola gigante puede arrastrarte sin previo aviso”, comentó.
Vicky se siente feliz en Islandia, donde valora el cumplimiento de los derechos laborales y la tranquilidad que le ofrece su nuevo hogar. “¡Claro que sí! Porque acá no me siento impotente cuando tengo que hacer valer un derecho, sea laboral o humano”, concluyó.
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