
El partido entre Independiente y Universidad de Chile, correspondiente a la Copa Sudamericana, fue suspendido debido a incidentes de violencia que dejaron un alto número de heridos. El encuentro, que se encontraba empatado 1-1, se vio interrumpido por agresiones entre los hinchas.
La situación se desató cuando alrededor de 3.000 hinchas chilenos, ubicados en la tribuna Pavoni alta, comenzaron a lanzar objetos hacia los simpatizantes locales. A pesar de la presencia de 800 efectivos de seguridad, no se tomaron las medidas necesarias para prevenir los incidentes, lo que provocó una serie de enfrentamientos violentos.
Los hinchas de Independiente, al ser atacados, respondieron y se generó una batalla campal en las gradas. La violencia se intensificó, y se reportaron aproximadamente 90 heridos, algunos de los cuales se encuentran en estado grave. La situación se volvió insostenible, lo que llevó al árbitro a suspender el partido.
Los momentos previos a la violencia estuvieron marcados por el desarrollo del juego, donde Independiente intentaba hacer valer su localía. Sin embargo, la tensión en las tribunas provocó que el ambiente se tornara hostil, culminando en una situación que pudo haber tenido consecuencias aún más graves.
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