Scott Jacqmein recibió 750 dólares y un viaje a cambio de su imagen, que fue transformada en un avatar digital durante un año. Este avatar ha sido utilizado en TikTok para vender horóscopos, suplementos y seguros en varios idiomas, a pesar de que Jacqmein reside en Dallas y no ha participado en la grabación de esos anuncios. Su rostro, sin la barba que lo caracteriza, continúa apareciendo en vídeos creados por inteligencia artificial. El contrato que firmó no le permite detener este uso.
El hombre firmó una licencia de uso de su imagen por un año, sin regalías y sin asesoría legal. El acuerdo fue con una agencia externa, no directamente con TikTok, que, según The New York Times, reunió material de actores para crear avatares con fines publicitarios. En su momento, Jacqmein vio esta oportunidad como un avance profesional, pero ahora se da cuenta de que no entendía completamente el uso que se daría a su imagen digital.
Avatares de IA: licencias, control y negocio
Para Scott Jacqmein, ver a su doble digital hablando en otro idioma y actuando con una expresividad ajena fue desconcertante. Lo único real en esos vídeos es su rostro y voz, entregados a una agencia bajo contrato. Aunque los vídeos llevan una etiqueta de “AI-generated”, el realismo de los avatares puede hacer que esta advertencia pase desapercibida, pareciendo testimonios auténticos en el feed de los usuarios.
De acuerdo con el medio estadounidense, el avatar de Jacqmein forma parte de un catálogo que TikTok ofrece a las empresas como herramienta publicitaria. Los anunciantes pueden seleccionar entre diversos perfiles, edad, género y apariencia, y crear vídeos directamente desde la plataforma, sin necesidad de rodajes. Estos avatares son gratuitos para las marcas y se utilizan en el autoservicio publicitario de TikTok, dentro de una suite creativa llamada Symphony.
Jacqmein no dispone de mecanismos contractuales claros para frenar el uso de su avatar. La licencia que firmó con la agencia fue por un año, aunque no se ha especificado cuándo se formalizó en 2024. Hasta este mes, asegura que amigos le han comentado haberlo visto en anuncios de TikTok, lo que indica que su imagen sigue activa en campañas recientes. El actor lamenta no haber negociado restricciones sobre los productos, idiomas o contextos en los que su avatar podría ser utilizado.
La experiencia de Jacqmein ilustra las complicaciones que pueden surgir en un entorno donde la inteligencia artificial facilita la replicación de rostros y voces. Aunque no todos los acuerdos son iguales, este caso resalta los riesgos de no tener términos claramente definidos. En un mundo digital donde las oportunidades son abundantes, también pueden multiplicarse las consecuencias de lo que se firma.
En la imagen destacada que acompaña este artículo, se puede ver el avatar generado por IA a la izquierda y la fotografía real de Jacqmein a la derecha.
Imágenes | Scott Jacqmein | Captura TikTok
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