
La referente libertaria defendió a la empresa Vassalli y atribuyó la responsabilidad a la “mafia sindical de la UOM”. Los trabajadores aseguraron que la huelga se debe a la falta de pago de sueldos y obra social.
Conflicto en Firmat
La senadora bonaerense Florencia Arietto protagonizó un momento tenso en la ciudad de Firmat, Santa Fe, al intentar intervenir en una asamblea de trabajadores de la fábrica de cosechadoras Vassalli. Los empleados la echaron del lugar tras acusarlos de ser responsables de los salarios que adeuda la empresa y del recorte a la obra social.
Los trabajadores afirmaron que la huelga se realiza ante la falta de salarios y cobertura médica. “No tenemos nada que ver con la UOM”, aclararon, y denunciaron que desde abril no perciben aportes previsionales, ni se les ha abonado el medio aguinaldo ni los incrementos acordados.
Arietto, integrante de La Libertad Avanza, llegó a la ciudad para respaldar a la empresa y denunciar lo que definió como la “mafia sindical de la UOM”. Sin embargo, la movilización de los 280 empleados y sus familias evidenció que la medida es una respuesta a la acumulación de deudas salariales, estimadas en alrededor de un millón y medio de pesos por trabajador.
Durante la jornada, Arietto prometió reunirse con Abel Furlan, secretario general del sindicato, para “resolver el problema”. No obstante, los empleados insistieron en que las decisiones sobre la medida de fuerza dependen de ellos: “No tenemos sueldos ni obra social. Hay compañeros con cortes de luz y órdenes de desalojo”, manifestaron.
La visita de Arietto se produjo después de que publicara en redes sociales que iba a “defender a una PyME bloqueada por la mafia sindical”, un mensaje que no fue bien recibido por los trabajadores. Entre los gritos y críticas se escucharon expresiones de rechazo como “Caradura”, “¿Cuánto te pagaron?” y “¡Tomátelas!”.
Según los trabajadores, la compañía había ofrecido pagar parcialmente los salarios a través de la venta de máquinas terminadas, algo que nunca se concretó, lo que configuró “otra mentira” para los empleados que Arietto defendió.
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