
El décimo vuelo de prueba de Starship ha sido un éxito rotundo. El cohete más alto de la historia despegó con mucha expectación después de tres lanzamientos fallidos, y esta vez cumplió uno por uno los objetivos de la misión. Sin embargo, lo que sorprendió a muchos fue el color anaranjado que presentaba la nave al amerizar en el océano Índico, un tono inusual hasta ahora.
Sufrimiento extremo. Después de desplegar por primera vez ocho simuladores de satélites Starlink, la Starship 37 encendió un motor en el espacio para desorbitar. En este proceso, SpaceX puso a prueba la estructura de la nave mediante un ángulo de reentrada especialmente duro, maniobras agresivas con los alerones y un escudo térmico deliberadamente incompleto. A pesar de las adversidades, la nave no se desintegró ni dejó de maniobrar.
A diferencia de los vuelos anteriores, el vuelo 10 permitió a SpaceX recopilar una gran cantidad de datos para mejorar el escudo térmico reutilizable de Starship. Es precisamente este escudo térmico en la parte inferior del cohete el que parece haber adquirido un color naranja tras la reentrada, al pasar de 26,000 km/h a 12 km/h. Sin embargo, se desconoce cómo se generó ese tono oxidado, dado que las losetas térmicas son de cerámica.
Una boya y un misterio. Aunque SpaceX no ha comentado al respecto, las imágenes de la Ship 37 transmitidas en directo desde una boya en el océano Índico llamaron la atención de aficionados y expertos aeroespaciales. La panza de la nave parece haber sufrido daños, pero las teorías no indican que las losetas se cayeran o se quemaran, sino que algo se depositó sobre ellas.
Una fuga de refrigerante. La hipótesis más respaldada es que una de las losetas metálicas con refrigeración activa, ubicada en la parte alta del escudo térmico, pudo haber sufrido una fuga. Este tipo de loseta, a diferencia de las cerámicas habituales, permite la circulación de refrigerante del cohete para disipar el calor. Se sugiere que el fluido refrigerante, al entrar en contacto con el plasma incandescente durante la reentrada, se quemó y dejó un rastro de color naranja.
Otras posibilidades. Otra teoría, no excluyente, es que las losetas metálicas experimentales podrían haberse oxidado debido a las altas temperaturas de la reentrada, dejando ese rastro de color óxido. Sin embargo, parece claro que lo observado no es el resultado de una ablación, ya que las losetas de sílice de Starship son aislantes reutilizables y no están diseñadas para desintegrarse.
Un laboratorio de tortura. Este resultado visual es consecuencia de los experimentos realizados por SpaceX durante este vuelo. La Starship 37 ha pasado por un riguroso proceso de pruebas para su escudo térmico, que Elon Musk ha señalado como un desafío tecnológico clave. En esta ocasión, SpaceX retiró varias losetas en zonas críticas para evaluar la resistencia de la estructura inferior, al tiempo que añadió losetas metálicas y con refrigeración activa para buscar alternativas más robustas. En resumen, el color naranja de la Starship no parece ser indicativo de un fallo catastrófico, sino una evidencia de un experimento llevado al límite.
Imágenes | SpaceX
Fuente original: ver aquí
