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Soria, con grandes masas forestales, se libra de incendios gracias a la “suerte de pinos”

agosto 19, 2025

Con decenas de miles de hectáreas calcinadas, cientos de personas evacuadas, varios fallecidos y un impacto ambiental y económico que solo se podrá concretar con el paso de las semanas, estos días no abundan las buenas noticias relacionadas con los incendios forestales. Sin embargo, el jueves 13, el Colegio de Ingenieros de Montes (COIM) destacó en redes sociales una “fórmula ancestral” que ha permitido a parte de la población rural de las provincias de Soria y Burgos evitar el acoso de las llamas o, al menos, afrontar el verano con mayor tranquilidad.

Su nombre: “suerte de pinos”.

En un lugar de Soria… Desde hace días, hablar de incendios en España implica referirse a hectáreas calcinadas, evacuaciones y confinamientos. Por ello, resulta aún más notable que el COIM publicara en X un hilo de tono diferente. En él, se menciona que la comarca de Pinares, entre Soria y Burgos, parece haber encontrado una fórmula para reducir el impacto de los incendios forestales. En esta zona, entre el Parque Natural de la Laguna Negra y los Circos Glaciares de Urbión, se encuentra uno de los mayores pinares de Europa.

Tres palabras: suerte de pinos. “En la comarca soriana de Tierra de Pinares, hace más de 20 años que no se produce un gran incendio forestal. ¿Magia? No… Llámalo gestión forestal ancestral”, indica el colegio, antes de especificar que la clave de este aparente blindaje frente a los incendios radica en la “suerte de pinos”, “un modelo ancestral de gestión” que otorga a los vecinos derechos y deberes sobre el monte. El COIM también recuerda que hace unos días un rayo provocó un conato de incendio en Vinuesa, la cabecera de la comarca, pero fue sofocado rápidamente. “¿Casualidad? No”, enfatiza.

El miércoles, el Heraldo de Soria informó sobre varias alertas de incendios que no pasaron a mayores en las zonas de Tera, Gómara y Vinuesa, donde a primera hora de la mañana, sobre las 7:45 h, se detectó un incendio, probablemente ocasionado por un rayo, que fue sofocado solo una hora después, a las 8:42. La intervención de varios agentes medioambientales, junto a una dotación de bomberos, permitió que las llamas afectaran una superficie reducida de 0,01 hectáreas de pasto.

¿Qué es la suerte de pinos? Según el COIM, no tiene nada de mágico. La suerte de pinos es un sistema de gestión de los recursos forestales que se remonta a siglos atrás, a las cartas pueblas concedidas durante la Edad Media, y ha ayudado a establecer un fuerte vínculo entre la población local y los bosques.

“Esta vinculación profunda con el bosque ha creado una comunidad que no solo vive del monte (madera, caza, setas, turismo), sino que lo protege activamente”, indican desde el colegio, antes de recordar que la fórmula incluye coordinación entre las instituciones, sistemas de prevención y vigilancia continua.

Bajando al detalle. Aunque pueda sonar abstracto, la filosofía del sistema es sencilla: propone la distribución entre los miembros de una comunidad de recursos forestales como la madera extraída de pinares municipales. El reparto se realiza a través de lotes y los beneficiarios deben cumplir ciertos requisitos que aseguran su arraigo y vínculo con la localidad, lo que contribuye a generar un sentimiento de pertenencia local.

“La suerte de pinos es un sistema de reparto del aprovechamiento forestal de maderas y leñas que se integra en una comunidad como una práctica que se ha mantenido durante siglos gracias a la voluntad de los ayuntamientos y los habitantes de los pueblos, quienes lo transmiten de generación en generación como símbolo de identidad cultural y pertenencia a la comunidad”, explicaba la Junta de Castilla y León en diciembre, cuando decidió declarar la fórmula Bien de Interés Cultural inmaterial.

¿Y cómo lo hacen? “El disfrute de los lotes se lleva a cabo a través de concesiones periódicas de suertes o cortas de madera a los vecinos”, añade la Junta. “Se trata de divisiones de aprovechamiento en porciones iguales, lotes o suertes, que son objeto de sorteo entre los beneficiarios. Durante mucho tiempo, el reparto se materializaba en especie, con la propia madera. En las últimas décadas, la necesidad de facilitar la gestión y conservación ha derivado en la confección de lotes que, una vez vendidos, dan lugar a repartos de dinero.”

Los encargados de fiscalizar y elaborar el padrón de beneficiados son los ayuntamientos o entidades locales, que en ocasiones exigen a los participantes que cumplan algunos requisitos, como tener arraigo en la localidad o haber residido allí durante cierto tiempo. Actualmente, se extiende por las comarcas de Pinares Soria-Burgos y Pinares Llanos de Almazán, que abarcan cerca de 100.000 hectáreas de masa forestal autóctona.

¿Tan antigua es? Efectivamente, la Junta recuerda que las primeras referencias escritas se remontan al siglo XVI, aunque su historia es más rica. “El privilegio por el que los reyes concedieron el derecho de aprovechamiento de los montes, mediante Cartas Pueblas y Cartas de Privilegio, se remonta a la Edad Media con la repoblación de estos territorios”, apunta. Con el tiempo, durante los siglos XVII, XVIII y XX, la práctica se consolidó.

A principios del siglo pasado, la suerte se formalizó legalmente a través de ordenanzas especiales y estatutos, “convirtiendo una situación de hecho en una de derecho”. Más allá de su tradición y arraigo, la Junta destaca sus ventajas, como su efecto para “vincular” a la población a su entorno o su eficacia para combatir la despoblación. “Beneficia a los habitantes que residen en esas localidades”, señala el Gobierno. “Además, es un importante aporte económico para la comunidad”.

La fórmula soriana. Sean las suertes de pinos la clave o una pieza más del sistema de gestión forestal en Soria, lo cierto es que desde hace tiempo diferentes medios se han planteado la misma pregunta: ¿Por qué no se quema Soria? Esta cuestión fue formulada, por ejemplo, en 2022, otro verano complicado para los montes del país, cuando el Heraldo-Diario de Soria recordaba que la provincia cuenta con 600.000 hectáreas de superficie forestal y que en 2022 había 447.000 ha arboladas.

¿Cuál es la respuesta? Pablo Sabín, director del Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León, mencionó algunas claves, como “una gestión forestal asentada” que involucra a diferentes agentes, como la administración y la industria. “Otra diferencia es la tradición. España y muchas zonas de Castilla y León están en un estado de juventud forestal. Hay pocas masas maduras, y la sociedad no ha integrado esos bosques jóvenes”.

Imágenes | Ministerio de Defensa (X) y Manuel López (Unsplash)

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Fuente original: ver aquí