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Puigdemont rompe con Sánchez: ¿Qué gana y qué pierde Junts en el Congreso?

noviembre 1, 2025

Junts ha mantenido desde la investidura de Pedro Sánchez que no se alinea con ningún bloque en el Congreso. Sin embargo, Carles Puigdemont ahora enfatiza que su partido pasa “a la oposición” y advierte a Alberto Núñez Feijóo que desista de cualquier aspiración de ser presidente mediante una moción de censura con sus votos. Tampoco exige elecciones anticipadas a Sánchez ni anuncia un boicot parlamentario que precipite la caída del Gobierno.

Esta postura se explica, en primer lugar, por el temor a que, según indican las encuestas, sus votos sean necesarios para investir a Feijóo en lugar de a Sánchez. O, peor aún, que sus escaños pierdan peso y que, tras unas elecciones, obtengan menos de los siete actuales, debido al auge de Aliança Catalana, partido que ni siquiera se ha presentado a las elecciones generales. En segundo lugar, Junts busca evitar el rol de “no a todo” que lo relegaría a un rincón del panorama parlamentario. Pero, ¿qué beneficios y perjuicios trae consigo la ruptura de Puigdemont con Sánchez?

El fin de la mesa de diálogo

La mesa de diálogo en Suiza, trasladada posteriormente a Bélgica, se había convertido en un espacio de debate sin resultados concretos, donde el PSOE recurría a Junts para salvar sus iniciativas parlamentarias en Madrid. Junts percibió que este espacio había agotado su potencial, que los socialistas no estaban dispuestos a abordar la resolución del conflicto político mediante un referéndum acordado, y que se le estaba presentando como un mero apoyo de Sánchez. Esta situación generaba inquietud en la dirección del partido, al constatar que, al igual que ERC, tampoco obtendrían beneficios inmediatos, mientras Aliança Catalana ganaba terreno. Tanto es así que Orriols llegó a afirmar: “¿Es posible hacer caer al Gobierno de Madrid desde la capital del Ripollès? Yo creo que sí”, tras conocer la decisión de Junts.

Puigdemont rompe con Sánchez: ¿Qué gana y qué pierde Junts en el Congreso?
*Imagen referencial generada por IA.

Otros motivos del divorcio

Otro factor determinante en esta ruptura es el lento avance de los acuerdos que no dependen exclusivamente del Gobierno. La amnistía, el principal logro de los pactos, aún no se ha aplicado a Puigdemont; la oficialidad del catalán en la UE enfrenta la dificultad de obtener la unanimidad de los Veintisiete; y el nuevo modelo de financiación, liderado por ERC, coloca a Junts en una situación delicada. A esto se suma el temor a que Sánchez, en una de sus maniobras políticas, decidiera adelantar las elecciones ante el auge de Vox en detrimento del PP, según revelan los sondeos. Puigdemont expuso a su círculo cercano las ventajas de esta ruptura, siendo la principal no ser vistos como corresponsables de las decisiones del PSOE de cara a futuras campañas electorales, más allá de tener las manos libres.

Esta estrategia también implica un cálculo estratégico. Más allá de que la ruptura se traduzca en que Junts votará según sus intereses en Madrid -aprobando lo que considere conveniente y rechazando lo que no-, el líder de los posconvergentes es consciente de que el PSOE seguirá adelante con los acuerdos pactados. En primer lugar, porque no tiene otra opción, ya que su firma también figura en el documento y su cumplimiento es una carta de presentación en los mítines. En segundo lugar, porque esas “victorias” serán de las pocas que Sánchez no tendrá que negociar arduamente en el Congreso. Y, en tercer lugar, porque el PSOE sigue necesitando los votos de Junts para cualquier iniciativa que pretenda someter a votación. Puigdemont sigue buscando obtener beneficios, aunque ya no de forma anticipada, lo que resulta “gratis” al no tener que negociar contrapartidas.

Los costes de la decisión

Sin embargo, como toda decisión, esta ruptura conlleva costes. El principal es que Junts pierda relevancia política -aunque conserve sus puestos en organismos estatales como CNMW, RTVE o Aena- y que los votantes nostálgicos de la antigua Convergència se inclinen por el PSC en Cataluña. Existe otro coste a corto plazo que se plantea en forma de interrogantes: ¿Cómo frenará la fuga de votos hacia Aliança Catalana si no gobierna en Cataluña ni ejerce su poder de decisión en el Congreso? ¿Cómo definirá su postura si no está dispuesto a negociar ni con Salvador Illa ni con Sánchez? ¿Cómo logrará alguna victoria legislativa, más allá de las ya acordadas y pendientes de cumplimiento? El pactismo ha permitido a Junts evitar caer en la queja estéril que Orriols adereza con una dosis de antipolítica desde su escaño.

La credibilidad en juego

Un último factor a considerar es la credibilidad. El hecho de que Junts haya dinamitado un espacio de diálogo con un mediador internacional como árbitro, custodiado por organizaciones dedicadas a la resolución de conflictos políticos, pone en duda su fiabilidad ante instituciones de primer nivel y cierra una vía difícil de reabrir en el futuro. Sin embargo, han pesado más los incumplimientos del PSOE. Ahora, Junts deberá precisar el alcance de su cambio de rumbo, redefinir su estrategia frente a Aliança Catalana y prepararse para una campaña electoral que parece haber comenzado.

Fuente original: ver aquí