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Psicóloga explica por qué deseo y amor pueden separarse en parejas

agosto 23, 2025

En relaciones amorosas de larga data, es común que una o ambas partes noten que, a pesar de que el amor siga presente, el deseo físico puede decaer. Este fenómeno no se debe a una falta de enamoramiento ni es un problema exclusivo de la relación, sino que es un proceso natural que ocurre en muchas parejas. Así lo explicó la psicóloga y divulgadora Silvia Olmedo en el pódcast El Escaparate, donde analizó por qué estos dos sentimientos suelen seguir caminos distintos y cómo entenderlo puede ayudar a salvar vínculos.

Según Olmedo, uno de los errores más comunes es pensar que el amor y el deseo siempre deben ir de la mano. “El deseo y el amor van por caminos distintos”, afirmó. Al inicio de una relación, estas emociones suelen estar unidas y se potencian mutuamente, pero con el tiempo, el deseo tiende a disminuir. “Cuanto más amor hay, normalmente al principio sí, pero luego ya el deseo disminuye. Esa es la realidad”, explicó.

La especialista destacó que sentir atracción por otras personas no implica falta de amor ni infidelidad emocional. “Es normal que ames a alguien y de repente veas a otra persona y digas ‘uy, qué ganas’. Pero eso no quiere decir que lo tengas que hacer”, aclaró, subrayando la importancia de actuar con coherencia y respetar los propios valores.

Uno de los factores que más influyen en la pérdida de deseo es el cambio en la manera de compartir el tiempo en pareja. Lo que al principio era juego y placer, con el tiempo puede convertirse en una agenda cargada de responsabilidades, especialmente tras la llegada de los hijos. “Aquella persona que era tu lugar de juego y de placer, a la larga y después de los hijos, se vuelve el lugar de las responsabilidades”, señaló.

Además, existe una presión que a menudo recae sobre los hombres, relacionada con la sensación de que “deben cumplir” en lo sexual. “Cuando el sexo se convierte en una obligación, el deseo y la excitación desaparecen”, advirtió la psicóloga. Sin embargo, Olmedo enfatizó que este fenómeno no es un problema sin solución, sino un proceso natural. Reconocer que el deseo fluctúa y que puede transformarse permite a las parejas buscar nuevas formas de conexión emocional y física, adaptadas a cada etapa de la vida. “Amar no es solo desear; también es acompañar, respetar y construir”, concluyó la especialista.

Fuente original: ver aquí