
El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ha reconocido que la presa de Buseo, la única de competencia autonómica en la Comunitat Valenciana, no fue objeto de vigilancia por parte de la Generalitat durante el episodio de la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que afectó a la región.
Esta infraestructura, ubicada en el término municipal de Chera y alimentada por el río Reatillo, afluente del Turia, se desbordó alrededor de las 22:00 horas del 29 de octubre, llegando a superar en 2,5 metros el muro de contención.
A pesar de las intensas precipitaciones, que superaron los 400 litros por metro cuadrado en la zona y que pusieron en riesgo la integridad de la presa, no se emitió ninguna alerta a la población hasta el día siguiente, cuando se activó el nivel 2 del plan de emergencia, que implica “peligro de rotura o avería grave”.

La crecida provocada por el desbordamiento afectó a Sot de Chera, localidad situada aguas abajo, donde un padre y su hijo perdieron la vida en su domicilio. Según un informe de la Guardia Civil, otras siete personas fallecieron ese día en la cuenca del Turia, en relación con la causa judicial de la DANA.
Reconocimiento de la desatención
Carlos Mazón reconoció la falta de atención a la presa de Buseo en un documento presentado a la comisión de Les Corts que investiga las causas y responsables de la tragedia. El documento, titulado ‘Argumentarios sobre la existencia de avisos previos’, destaca que “se activaron las alertas hidrológicas en tiempo y forma” en otros puntos críticos como el río Magro, el barranco del Poyo y la presa de Forata.
Sin embargo, el informe de Mazón no incluye ninguna referencia a la presa de Buseo, a pesar de que en sus conclusiones afirma que “la Generalitat sí alertó a los municipios y a la población” y que Emergencias actuó “con diligencia, profesionalidad y respeto a los protocolos”. El informe también sugiere que las posibles carencias en la gestión del episodio fueron achacables a la “información de base remitida por Aemet, errónea o tardía, y principalmente de la CHJ, que no informó durante dos horas y media, en el momento más crítico de la catástrofe”.
Investigación judicial
La jueza Nuria Ruiz Tobarra, que instruye la causa judicial de la DANA, ha rechazado citar a Miguel Barrachina, titular de la conselleria responsable de la presa de Buseo, pero ha solicitado a la Generalitat más información sobre la infraestructura y ha citado a declarar como testigo a dos responsables técnicos.
Según la documentación aportada por la Generalitat, uno de los técnicos avisó a las 23:02 de la situación límite de la presa en un correo electrónico al Centro de Coordinación de Emergencias, que respondió dos minutos después. Sin embargo, no se activó ninguna alerta hasta las 9:15 horas del 30 de octubre.
La jueza también recuerda que el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) emitió avisos automáticos por lluvias acumuladas en la zona desde las 9:33 de la mañana del 29 de octubre, que se intensificaron entre las 18:00 y las 22:00 horas. En ese último lapso se remitieron cuatro avisos por lluvias acumuladas al 112, que en 24 horas alcanzaron los 424,4 l/m2.
Riesgo de colapso
El riesgo de rotura de la presa no finalizó esa noche. Al día siguiente, se vivieron momentos de tensión ante un posible colapso, que hubiera multiplicado el daño aguas abajo. El Reatillo confluye con el Turia, por lo que el agua de Buseo hubiera terminado en el nuevo cauce.
Aunque su capacidad es inferior a la de otras presas, una rotura podría haber aumentado las inundaciones en la zona sur de València.
Inversiones para la rehabilitación
Desde entonces, la Generalitat ha activado inversiones para rehabilitar la presa, que ascienden a 35 millones de euros, incluyendo 4,8 millones para obras de emergencia. Se han repuesto los principales elementos de seguridad y se ha instalado un sistema acústico de alerta para avisar a la población en caso de rotura.
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