
Federico Mazzini es un destacado músico argentino que ha logrado un lugar singular en su generación. Pianista y compositor, se prepara para el estreno de una obra en Berlín en 2026, mientras participa en festivales y ofrece charlas sobre accesibilidad cultural. Sin embargo, su historia es notable por su pasado: hasta los ocho años no escuchó nada.
La transformación de Mazzini comenzó en 1997, cuando sus padres lo llevaron al Teatro Colón para asistir a un concierto de Daniel Barenboim. Durante el segundo movimiento de una sonata, experimentó por primera vez el sonido, un momento que describe como un despertar: “Sentí como si algo adentro se encendiera de golpe”, recuerda. Desde entonces, su vida tomó un nuevo rumbo.
Los médicos no encontraron una explicación clara de su recuperación auditiva, pero algunos sugieren que una estimulación intensa pudo haber reactivado conexiones nerviosas. Tras esa experiencia, Mazzini pidió un piano y comenzó a explorar la música sin conocer partituras, repitiendo melodías que ahora podía oír.
Desde niño, había estado expuesto a la música a través de su padre, un médico amante de la música clásica, quien hacía del desayuno una ceremonia musical. Así, Mazzini inició su camino formal en la música, aunque al principio le costó adaptarse a las reglas estrictas de la educación musical. Pronto descubrió su pasión por la composición, integrando influencias diversas en su estilo personal.
En 2024, Mazzini lanzó un EP titulado Maestro, que rinde homenaje a su padre y a Barenboim, el pianista que lo inspiró a escuchar. Su música se caracteriza por un enfoque emocional en lugar de adherirse a géneros específicos. “No pienso en géneros, pienso en emociones”, afirma.
Sus recitales se conciben como experiencias sensoriales, donde invita a personas con discapacidad auditiva a sentir las vibraciones del sonido. Aunque su contacto con Barenboim fue breve, el maestro ocupa un lugar simbólico en su vida, y Mazzini sueña con compartir su música con él.
A los 36 años, Mazzini continúa su carrera, realizando conciertos y talleres donde comparte su historia con jóvenes músicos y comunidades sordas. No considera su recuperación como un milagro, sino como un momento decisivo en su vida. “Lo demás lo hice yo, con trabajo y con música”, concluye.
Su sueño es regresar al Teatro Colón, no como espectador, sino como intérprete, cerrando así el círculo de su vida musical. Actualmente, trabaja en nuevos proyectos y se prepara para futuras presentaciones, impulsado por su pasión por la música y su deseo de seguir superando desafíos.
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