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La mujer de la fila, un potente relato respaldado por Natalia Oreiro

septiembre 4, 2025

La mujer de la fila (Argentina/España, 2025). Dirección: Benjamin Ávila. Guion: Benjamín Ávila y Marcelo Müller. Elenco: Natalia Oreiro, Amparo Noguera, Alberto Ammann, Federico Heinrich, Marcela “Tigresa” Acuña, Lide Uranga. Fotografía: Sergio Armstrong. Edición: Andre Chignoli. Duración: 105 minutos. Calificación: apta para mayores de 13 años. Nuestra opinión: buena.

Benjamín Ávila decidió realizar esta película tras ver una charla TED recomendada por Mariana Volpi, una abogada que trabaja en la Procuración Penitenciaria de La Nación. La protagonista de esa charla es Andrea Casamento, madre de un joven de 18 años que fue recluido en una cárcel de máxima seguridad (el penal de Ezeiza) y liberado seis meses después por falta de mérito. Este hecho fue una negligencia fatal que transformó la vida de su familia.

Luego de esa experiencia, Casamento fundó la Asociación Civil de Familiares de Detenidos (ACiFaD), una ONG sin fines de lucro que opera desde 2008. También contrajo matrimonio con Alejo Fernández, un recluso que su hijo conoció en Ezeiza.

La historia de este doloroso suceso y la lucha por superarlo, digna de una película, es la base del nuevo largometraje de Ávila, con Natalia Oreiro como protagonista, al igual que en Infancia clandestina, film de 2011 que aborda otro drama argentino: el exilio de militantes políticos durante la última dictadura militar.

Ávila se toma algunas licencias respecto a los hechos reales para enriquecer la ficción, pero sus enfoques son claros: la solitaria y valiente lucha de una madre desesperada contra la burocracia estatal ante una injusticia desgarradora y su transformación a través de la creación de lazos de solidaridad con un nuevo círculo de relaciones inesperadas.

La protagonista de la película es una mujer viuda y madre de tres hijos que, debido a las circunstancias, se ve inmersa en un mundo desconocido: el de las agotadoras rutinas de los familiares de personas detenidas, siempre rodeada de incomodidades y dificultades.

Esta experiencia vital es el corazón de La mujer de la fila, ya que permite un diálogo entre dos realidades distintas: la de una “integrada” de clase media y la de aquellos que enfrentan a diario las penurias de la exclusión social. Por primera vez en mucho tiempo, una ficción argentina retrata el contexto carcelario con una precisión que series como El marginal y Tumberos han trivializado en su afán de convertirlo en mero espectáculo. En este contexto, el trabajo de Oreiro es fundamental: se presenta segura, comprometida con su papel, transmitiendo la energía arrolladora de una mujer decidida a luchar por lo que cree, aunque no pueda ocultar sus altibajos y vulnerabilidades.

Sin embargo, la película también presenta algunas debilidades, principalmente su tendencia al sentimentalismo: parece perder de repente la confianza en el poder de la historia que narra, abandonando un enfoque más seco que funcionaba bien para subrayar con una banda sonora intrusiva cada escena en la que intenta inducir al espectador a una emoción prefabricada, incluyendo la historia de amor de la protagonista con un recluso, cargada de estereotipos.

A pesar de ello, se trata de un trabajo muy valioso que ilumina un tema poco explorado: la mayoría de los familiares que mantienen vínculos con las personas privadas de libertad son mujeres que soportan y periódicamente hacen esa emblemática fila de la que habla el título, demostrando una empatía que en el sistema penitenciario no es común.

Fuente original: ver aquí