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La fragilidad estructural del gobierno de Milei

agosto 25, 2025

La doble conmoción política y económica que sufre el Gobierno tras el escándalo de supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) expone una riesgosa fragilidad estructural del oficialismo. No son solo complicados problemas coyunturales.

Por un lado, Javier Milei está actuando más como ministro de Economía que como Presidente, imponiendo medidas al equipo económico, incluso en contra de la opinión de Luis Caputo, lo que ha provocado nuevas turbulencias antes que soluciones. Altos funcionarios del área lo admiten.

Por otro lado, Karina Milei, la armadora política y único escudo presidencial, se enfrenta a un panorama complicado, marcado por escándalos de corrupción en los que ha quedado salpicada, como el caso $LIBRA y los audios sobre supuestos pagos de coimas en compras de la Andis. Esto ocurre justo en medio del tratamiento parlamentario del veto presidencial a la ley que aumentaba las prestaciones para personas con discapacidad.

La situación de ambos lados del poder muestra una dificultad complicada de superar: no hay fusibles en el tablero del Gobierno.

El sistema, cada vez más concentrado en los hermanos Milei y alterado por múltiples cortocircuitos, está atravesado por la desconfianza y la dificultad para dar respuestas satisfactorias, como se ha visto en las últimas semanas, las más negativas desde que Milei asumió la presidencia hace 20 meses.

El escándalo ha tenido un impacto inmediato en el plano electoral, aunque aún no se puede pronosticar su efecto en los potenciales votantes de La Libertad Avanza de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre.

La campaña oficialista se complica con la llegada de Spagnuolo a Milei de la mano del candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, José Luis Espert, lo que genera incomodidad ante propios y ajenos.

Este complejo escenario revela el desconcierto y el hermetismo que ha reinado en la cúpula gubernamental en los últimos días, con la excepción del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que ha actuado como un aclarador oficial de escasa eficacia.

Las redes sociales, antes dominadas por el espacio libertario, han quedado virtualmente mudas en las últimas 96 horas respecto a la difusión de los audios que vinculan a Karina Milei con el pago de coimas.

Mientras tanto, algunos comunicadores y periodistas, hasta ahora bien vistos por la Casa Rosada, han criticado al Gobierno, pidiendo explicaciones y medidas, un cambio de sintonía inesperado que ha generado nuevas sospechas en la cúpula presidencial.

Las fuentes oficiales hablan de un clima de terror ante la posibilidad de que aparezcan más audios, prefiriendo el silencio a arriesgar que cualquier aclaración sea descalificada rápidamente. Otros mencionan que se busca ganar tiempo para desmentir a Spagnuolo.

Un representante del oficialismo sostiene que “los audios fueron armados por agentes que le pagaron a Spagnuolo un millón de dólares como parte de una operación en la que están involucrados sectores del Gobierno enojados con el eje Karina-Lule, adversarios peronistas y macristas despechados”.

Sin embargo, es difícil explicar por qué, si el Gobierno estaba al tanto de las grabaciones, mantuvo a Spagnuolo en el cargo y no tomó medidas al respecto.

La preocupación del Gobierno se agrava por el contexto en el que estalló el escándalo. En las últimas semanas, el oficialismo ha enfrentado una docena de derrotas parlamentarias que afectan los pilares del plan económico, revelando una falta de conducción política frente al fortalecimiento de sus adversarios.

El Senado ha demostrado que el oficialismo no puede confiar más que en los propios, mientras que en Diputados se ha visto una pérdida de apoyos, incluyendo nuevas fugas del bloque oficialista.

Todo esto afecta la confianza en la economía, y los actores económicos observan con inquietud los parches monetarios y financieros adoptados por Milei, que han impactado negativamente en la actividad económica.

La caída del Índice de confianza de los consumidores (ICC) refleja la situación, y se anticipa que el índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que se publicará pronto mostrará un descenso aún más abrupto.

El último informe de Poliarquía destaca un “importante retroceso del apoyo al Gobierno y fuerte caída de las expectativas futuras”, con la aprobación de Milei registrando su mayor caída intermensual.

El silencio de las milicias digitales libertarias tras el escándalo ha fortalecido la tendencia negativa, y las menciones a Karina Milei han duplicado el pico alcanzado en el caso $LIBRA, con un 62% de comentarios negativos.

El impacto de este hecho, combinado con la marcha de la economía y los recientes traspiés parlamentarios, es incierto. Sin embargo, algunos analistas advierten que esto “saca a Milei de eje”, complicando su visión de futuro.

Los desafíos crecen para un Gobierno que enfrenta complicaciones con una manifiesta fragilidad estructural, y lo que se discute en la Casa Rosada es cómo sobreponerse a este terremoto inesperado.

Fuente original: ver aquí