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La escalada se convierte en un fenómeno urbano entre los jóvenes

La escalada, que teóricamente consiste en trepar y recorrer rutas de escalada con diferentes niveles de dificultad, ha evolucionado en los últimos años. Este deporte ha pasado de ser una disciplina de nicho, reservada para entusiastas de la montaña, a convertirse en un fenómeno urbano tanto a nivel mundial como en Argentina, especialmente entre los jóvenes.

Originada como una rama del montañismo, la escalada comenzó a ganar popularidad con la apertura de escuelas en Francia, Italia y España, así como con la instalación de muros artificiales en las ciudades, que ofrecen un entorno más controlado para la práctica antes de aventurarse en la naturaleza.

En 2018, la escalada hizo su debut en el escenario olímpico durante los Juegos de la Juventud en Buenos Aires, y en 2020 se incluyó oficialmente en los Juegos de Tokio.

Nicolás Manfredi, conocido como Towi, fundador del grupo de escaladores Los Cóndores, describe la escalada como “más que un deporte, un juego mental”. Cada paso representa un problema a resolver, donde cada decisión puede afectar el resultado.

Modalidades de escalada

Existen diversas modalidades de escalada que requieren diferentes habilidades y estrategias, permitiendo que personas con diversos perfiles encuentren su espacio. Las principales son:

  • Clásica o tradicional: El escalador lleva y coloca su propio equipo de protección durante la ascensión.
  • Boulder: Rutas cortas sin cuerda, con muros de hasta 4,5 metros de altura y colchonetas de seguridad.
  • Deportiva: Ascenso en rutas equipadas con anclajes fijos, donde el escalador se asegura con cinta exprés y cuerda.
  • Dificultad: Escalar lo más alto posible en una pared de más de 15 metros en un tiempo limitado, sin conocer la ruta previamente.
  • Velocidad: Modalidad competitiva en la que se cronometran ascensos en una pared estandarizada de 15 metros.

La escalada no solo es un desafío físico, sino que también fomenta un fuerte sentido de comunidad. Florencia, una joven escaladora, destaca que la interacción entre el escalador y el asegurador es crucial, ya que implica una confianza mutua. Además, los viajes para escalar en entornos naturales son una parte integral de esta comunidad.

La escalada también ofrece beneficios físicos y cognitivos. Según Sol Candotti, preparadora física, combina exigencias físicas, neuromusculares y cognitivas, mejorando la fuerza, la resistencia y la movilidad articular. Además, promueve la atención plena y la regulación emocional, enseñando a los practicantes a gestionar el miedo y a desarrollar resiliencia.

Finalmente, la escalada es un aprendizaje constante, donde la humildad y la atención son fundamentales. Florencia señala que lo que hace a un buen escalador no es solo la técnica, sino la capacidad de estar presente y consciente en cada momento.

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