
La democracia en Argentina había regresado con el gobierno de Raúl Alfonsín, y los musicales porteños recuperaban el brillo que la dictadura había apagado. Fue en ese clima de euforia post-prohibiciones que se cruzaron Ana María Cores, joven actriz en ascenso, y José “Pepito” Cibrián Campoy, heredero de dos linajes teatrales. Se conocieron en el teatro, donde Cores formaba parte del elenco de uno de los primeros espectáculos musicales que dirigía Pepito. Según testigos de esos ensayos, la química fue inmediata.
Pepito y Ana María se comprometieron y se casaron. La noticia llegó a los diarios: “Cores y Cibrián, boda en puerta”. La ceremonia tuvo lugar en la abadía de San Benito de Palermo, donde se dieron cita numerosos allegados a la pareja. Después de la ceremonia religiosa, la novia y su esposo se dirigieron a la Botica del Ángel para celebrar. Asistieron figuras del espectáculo como Susana Giménez y Héctor Cavallero.
La historia fue corta pero intensa, durando solo unos meses. Vivieron juntos en el departamento de Pepito en Barrio Norte. En entrevistas de la época, él decía que ella lo “contenía” y que era “la mujer más admirable que conocía”. Décadas después, ambos hablaron del tema con franqueza. Pepito subrayó que la relación fue hermosa y real, aunque en un momento confuso de su vida. Cores también recordó la experiencia con cariño, describiéndola como intensa y genuina.
La prensa de aquellos años estalló con la noticia, y revistas como Gente y Semanario sacaron tapas con la pareja. En televisión, la noticia fue objeto de debate, y Lucho Avilés se preguntaba si era una estrategia de promoción. Otros, como Enrique Pinti, bromeaban sobre la relación, mientras que algunos colegas de ambos expresaban su apoyo, afirmando que se querían de verdad.
A pesar de la brevedad de su unión, ambos continuaron con carreras exitosas. Ana María Cores se convirtió en una figura fuerte en teatro musical y televisión, mientras que Pepito Cibrián desarrolló una de las carreras más prolíficas del teatro argentino, creando títulos emblemáticos y cultivando un estilo único. Ambos recordaron su relación con respeto y nostalgia, reconociendo que fue un capítulo significativo en sus vidas.
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