
En un contexto de creciente interés por la medicina del sueño, investigaciones internacionales, incluida una de la Universidad de Harvard, han demostrado que los malos hábitos de descanso pueden deteriorar el funcionamiento cognitivo, especialmente en personas mayores de 65 años.
El descanso adecuado es crucial a cualquier edad, no solo para mantener la energía y la lucidez, sino también para la salud general. En los últimos años, se ha ampliado el estudio de esta área, dando lugar a la “medicina del sueño” y al aumento de clínicas especializadas en el impacto de la privación o el exceso de sueño en la salud.
El Dr. Daniel Cardinali, médico e investigador emérito del CONICET, destaca que “la calidad del sueño es fundamental para el mantenimiento del equilibrio del cuerpo”. A partir de numerosos estudios, se han desarrollado pautas de “higiene del sueño” que incluyen establecer horarios regulares para dormir, evitar el alcohol y alimentos pesados antes de acostarse, y crear un ambiente propicio para el descanso.
Investigaciones canadienses han mostrado que un sueño adecuado permite al cerebro eliminar desechos, mientras que la falta de descanso puede llevar a la acumulación de sustancias que afectan la cognición y aumentan el riesgo de demencia en la vejez.
Un estudio publicado en la revista Science Advances enfatiza que la pérdida crónica de sueño puede acelerar el envejecimiento de las células inmunitarias del cerebro y contribuir a problemas cognitivos graves. Los participantes que experimentaron un sueño fragmentado mostraron un rendimiento cognitivo inferior en las pruebas.
Asimismo, investigaciones realizadas por la Escuela de Medicina de Harvard revelaron que las personas que dormían menos de cinco horas por noche tenían el doble de probabilidades de desarrollar Alzheimer y de morir en comparación con aquellas que dormían entre seis y ocho horas.
El Dr. Andrew E. Budson, experto en neurología, afirma que mejorar los hábitos de sueño puede reducir el riesgo de demencia, respaldado por estudios que muestran que seguir un plan de higiene del sueño puede disminuir las probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.
Por último, Cardinali sugiere que la calidad de la vigilia es un factor determinante para la calidad del sueño, indicando que una buena función cognitiva y un nivel de atención adecuado durante el día son señales de un sueño reparador.
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