
José Manuel Cuenca, figura clave en el equipo de Carlos Mazón durante su gestión en el Palau de la Generalitat, compareció este lunes en el Congreso para defender la actuación del expresident en relación con la DANA. En su intervención, Cuenca, quien fuera secretario autonómico y jefe de gabinete, se erigió como el principal defensor de Mazón, incluso por encima del propio exjefe del Consell.
Cuenca buscó disipar las críticas vertidas sobre la gestión de Mazón durante el 29 de octubre, día en que se produjo la DANA. Subrayó que el entonces president estuvo en todo momento localizado y que, a partir de las 17:00 horas, se encontraba preparado para desplazarse a Utiel, añadiendo que “jamás nadie lo reclamó en el Cecopi”.
Durante una sesión que se tornó tensa con la izquierda, Cuenca negó rotundamente que Mazón hubiera actuado con negligencia. Frases como “No podemos trasladar la sensación de que el president estuvo desinhibido”, “No voy a permitir que se diga que el president de la Generalitat estaba de ocio” y “El president nunca estuvo ilocalizado” fueron recurrentes en su defensa. A título personal, también negó haber coordinado acciones políticas el 29 de octubre, tener conocimiento previo sobre Forata o el Es-Alert, tener relación jurídica con la emergencia o haber participado en la emisión de comunicados al respecto.

El papel del jefe de gabinete
Más allá de aportar novedades sustanciales tras su comparecencia ante la jueza, la comisión de investigación de la DANA en el Congreso sirvió para poner de relieve la figura del jefe de gabinete, un cargo a menudo idealizado en las series políticas, pero cuyo rol real suele ser menos conocido. Cuenca aprovechó la ocasión para reivindicar su labor, describiéndose como “un buen profesional” que ha dedicado “entrega y todo el conocimiento del mundo” a su trabajo. Esta defensa contrastó con la falta de autocrítica por parte de Mazón y el distanciamiento de otros miembros del Consell y del Partido Popular respecto a la agenda de ese día, de la cual Cuenca era responsable.
Cuenca asumió sin reservas competencias como la propuesta de mantener un “almuerzo de trabajo” con Maribel Vilaplana para tratar la dirección de À Punt, rechazando las críticas de los portavoces de la izquierda, quienes le reprocharon no haber advertido a Mazón sobre la gravedad de la situación aquella tarde. No obstante, negó poseer “superpoderes” o tener información que ni siquiera manejaban en el Cecopi los representantes de la CHJ o Aemet, en referencia al desbordamiento del barranco del Poyo. Aseguró que, hasta ese momento, no había indicios de una situación “extraordinaria” que requiriera la presencia de Mazón en dicho órgano. “Jamás nadie lo reclamó en el Cecopi”, insistió Cuenca.
Preparados “a partir de las 17 horas”
En cuanto a sus funciones, Cuenca afirmó haber garantizado que el ‘president’ “estuviera siempre localizado para cualquier momento en que pudieran reclamarlo para la emergencia de ámbito de que no fuera técnico”. No recordó haberle indicado a Salomé Pradas que le informara a él y no a Mazón durante la mañana del 29-O, pero consideró que sería “lo normal”, dado que el jefe del Consell se encontraba en actos. Confirmó haber recibido información de la exconsellera sobre la convocatoria del Cecopi y el paso a situación 2 en Utiel a través de WhatsApp, aunque afirmó haber “perdido” (no “borrado”) esos mensajes al cambiar de móvil debido a un “problema de almacenamiento”.
Cuenca insistió en que Mazón estuvo localizado y que estaban preparados para desplazarse a Utiel “a partir de las 17 horas”, una vez finalizado el Cecopi, que esperaban que fuera “rápido”. Sin embargo, el acceso a la zona se complicó. A esa hora, Mazón aún se encontraba en El Ventorro y permanecería allí al menos una hora y media más. “Las comidas de trabajo algunas duran más, otras menos, en función de los temas que tengan que hablar… No voy a entrar”, justificó el secretario autonómico, mano derecha y compañero de piso de Mazón en València. Todo esto, en la víspera del relevo en el Palau.
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