
Felipe VI aprovechó la inauguración del X Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) para emitir un mensaje político sobre el papel del idioma español como elemento de unión en un contexto mundial marcado por las tensiones. En Arequipa, Perú, ciudad natal de Mario Vargas Llosa, el monarca describió la lengua española como una voz de “concordia” que contrasta con la “rivalidad” y la “desconexión” que, según él, predominan en el debate internacional.
El Rey abogó por una comunidad panhispánica activa y diversa, capaz de expresar una opinión común ante un “panorama global ciertamente incierto”. En su discurso, que combinó referencias literarias con una interpretación geopolítica del idioma, Felipe VI destacó el español como un lazo entre más de 600 millones de hablantes y como un componente fundamental para la cooperación en el ámbito iberoamericano. “Nuestra lengua ha de servir para buscar la paz y procurar el consenso”, afirmó, resaltando su importancia diplomática y cultural.
Felipe VI llegó a Perú para participar en la ceremonia de apertura del CILE, que en su décima edición se centra en el tema “Lengua española, mestizaje e interculturalidad, lenguaje claro y culturas digitales e inteligencia artificial”. Durante el evento, organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, el Rey enfatizó que el idioma compartido es “la casa familiar” de los hispanohablantes, una metáfora de hermandad cultural que contrastó con las lógicas de confrontación presentes en la política internacional.

La revolución tecnológica y la inteligencia artificial
El Rey dedicó una parte importante de su discurso a la revolución tecnológica. Señaló los riesgos y desafíos que plantea la inteligencia artificial (IA), pero también su potencial para fortalecer la presencia del español en el entorno digital. “Sigamos trabajando juntos para que la IA se nutra del español; y de fuentes que ayuden a preservar la calidad, la corrección y la unidad —dentro de la diversidad— de la lengua”, indicó.
En su intervención, el monarca mencionó iniciativas promovidas por instituciones culturales españolas y americanas, como el “Decálogo ético para una cultura digital panhispánica” y la estrategia conjunta en materia de inteligencia artificial en español y portugués dentro del marco iberoamericano. “No es el mundo que vivirán nuestros hijos; es ya el nuestro”, afirmó, haciendo un llamado a la acción inmediata para asegurar el futuro del idioma en la era tecnológica.
Lenguaje claro y accesible
Felipe VI también hizo hincapié en la necesidad de promover un lenguaje claro y accesible en la comunicación pública, convencido de que la falta de transparencia en el discurso institucional fomenta la desafección ciudadana. “La esfera de lo público incluye a todos los ciudadanos, y eso empieza por el lenguaje”, aseveró, elogiando la labor de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, que recientemente celebró su segunda convención en Lima.
El Rey recordó a autores como Azorín, Machado o García Márquez para destacar la capacidad del idioma de conectar generaciones y geografías. Mencionó su visita anterior a Arequipa en 2008 junto a la reina Letizia. “Nuestra lengua es para nosotros lo que fue Arequipa para Vargas Llosa: la casa familiar, un espacio fértil en comunicación, ciencia y creación literaria”, señaló. El monarca visitó la Casa Museo del premio Nobel tras su llegada al país.
El discurso concluyó con una cita de Vargas Llosa —“la vida es maravillosa porque tiene un fin”—, que Felipe VI interpretó como una invitación a orientar las acciones hacia un objetivo común. “Que sigamos haciendo de nuestra lengua un instrumento de entendimiento y de futuro”, concluyó, en un tono más político que académico, consciente del valor simbólico de su mensaje en un momento marcado por la división.
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