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Evangelina Bomparola: Diseño, Pasión y Amor en su Refugio de Palermo

noviembre 14, 2025

Evangelina Bomparola, reconocida diseñadora, abre las puertas de su hogar en Palermo para compartir su mundo privado, su pasión por el diseño y su historia de amor. En una entrevista íntima, Bomparola, dueña de un estilo inconfundible, realiza un recorrido por su vida, desde sus inicios hasta su presente.

Un Mundo de Contrastes y Armonía

Bibliotecas repletas de libros conviven con piezas únicas traídas de Murano, mientras que un Darth Vader parece custodiar el espacio. Las paredes exhiben un cuadro de Pettoruti, junto a una escultura amarillo fluorescente de Grupo Bondi y un parlante listo para sonar con Luis Alberto Spinetta o Radiohead. En cada rincón del hogar de Evangelina Bomparola, la elegancia, la belleza y la armonía se fusionan, creando un ambiente único.

“Me encantan los contrastes y mezclar distintas cosas. Me divierte romper con ciertos esquemas y desafiar prejuicios”, afirma Bomparola. Esta filosofía se refleja en su estilo personal, combinando un pantalón de paillettes con zapatillas Nike Sacai. “Las apariencias construyen prejuicios. El que me ve entrar en el Teatro Colón, por ejemplo, no se imagina que, antes, mientras me vestía, estaba escuchando The Clash. Sé que doy la imagen de señora burguesa, pero no soy eso. Me divierte mucho no serlo”.

Evangelina Bomparola: Diseño, Pasión y Amor en su Refugio de Palermo
*Imagen referencial generada por IA.

De La Paternal al Mundo del Diseño

Evangelina, o Eva como la conocen, creció en el barrio de La Paternal, en un hogar donde se hablaba tanto de educación como de autos y política. “Cuando nací, mi mamá, que era peronista, insistió en llamarme María Eva. Y mi padre, antiperonista, no quería. Como todas las mujeres de mi familia, fuertes y con carácter, mi mamá ganó la pulseada: logró conquistarlo con Evangelina, por Evangelina Salazar que, con Palito Ortega, eran la pareja del momento”.

Desde pequeña, Eva sintió la presión de las expectativas familiares. Su madre, maestra y amante de la danza, la inscribió en la Escuela Nacional de Danzas y soñaba con que fuera médica. Sin embargo, Eva anhelaba una vida diferente. “Yo, en cambio, soñaba con ser una especie de Peggy Guggenheim: rodeada de arte, de perros… libre”. En cuanto pudo, se independizó. “Salvo porque, en el colegio, me llevé hasta el recreo, nunca fui una carga para mis padres; nunca les pedí nada; me manejé siempre sola. Me fui. Chau”.

El Nacimiento de una Diseñadora y Empresaria

“Empecé creando la ropa que yo hubiese querido comprarme; lo que me gustaba a mí y no encontraba”, explica Bomparola sobre sus inicios en el diseño. Juan Pons, su marido y compañero, fue quien la impulsó a emprender. “Juan fue quien me dio la confianza para poder emprender; con él pude armar mi proyecto. Fue un camino largo”.

En ese momento, Bomparola trabajaba como periodista. “Como a mí me gustaba todo lo que tuviera que ver con el humanismo, la historia, la literatura, la filosofía y la música, estudié la carrera de Periodismo [en la UCA]. Pero, después de algún tiempo, me di cuenta de que no tenía el fuego sagrado”. Tras un episodio que la marcó, decidió renunciar a su trabajo y buscar nuevos horizontes.

Un Posgrado en la Industria del Lujo

Antes de dedicarse por completo al diseño, Bomparola trabajó en Hermès. “Los tres años que estuve en Hermès fueron geniales: fueron como un posgrado en la industria del lujo, aprendí muchísimo… Cada vez que tuve una crisis, me puse a estudiar. Me anoté en Historia del Arte en la UP. ¡Siempre tuve mi les de inquietudes e intereses!”.

Con el apoyo de Juan, Bomparola comenzó a trazar las estrategias de su marca. EB nació en 2002, un año después del nacimiento de su primer hijo, Beltrán. “Fui haciéndome diseñadora a la par de mi maternidad con Beltrán [24] y Esmeralda [20]. El camino no sólo fue largo; también difícil”.

Superando Obstáculos y Prejuicios

En sus inicios, Bomparola enfrentó desafíos y prejuicios en el mundo del diseño. “Porque mis primeras propuestas no tenían un hilo conductor: eran sólo piezas sueltas. Como diseñadora, nadie del palo me tomaba en serio. Empezando porque tengo otra impronta: mi perfil daba demasiado prolijo: era la “impecable”… ¡Como si los impecables no trabajaran!”.

A pesar de las críticas y la falta de reconocimiento inicial, Bomparola perseveró y construyó su propio camino. “Jamás monté mi carrera arriba de la de otro diseñador ni miré lo que hacían los demás: hice la mía. Reconozco que soy un poco un híbrido: soy creadora de piezas, pero soy también empresaria; soy algo solitaria, pero me encanta trabajar en equipo y que hayan espacios que permitan encuentros sinérgicos con otros emprendedores”.

Un Legado Familiar y un Estilo Propio

El oficio de la costura y la atención al detalle fueron transmitidos a Bomparola por su abuela materna, Aurora, quien era costurera, modista, tejedora y bordadora. “Crecí con esa escuela y siento que lo que hago es consecuencia de eso: a través de mi empresa, valorizo y reivindico ese oficio. Hacer una camisa de seda puede parecer lo más simple del mundo, pero, para mí, que el botón esté forrado y que tenga un buen cuello es esencial. Si se puede hacer bien, ¿por qué no hacerlo? El esfuerzo es el mismo”.

Esta dedicación a la calidad y la atención al detalle se refleja en cada una de sus creaciones. “Más que diseñadora, me siento una

Fuente original: ver aquí