El cantante lírico, que se presenta mañana en el Colón, fue alentado en su carrera por sus padres adoptivos; ¿de dónde viene su don?
En estos días se desató una polémica en Estados Unidos por una publicidad de jeans. La marca American Eagle lanzó un anuncio con la actriz y modelo Sydney Sweeney, quien recita: “Genes are passed down from parents to offspring, often determining traits like hair color, personality and even eye color. My jeans are blue.” (Los genes se pasan de padres a hijos, a menudo determinando aspectos como el color del pelo, la personalidad e incluso el color de los ojos. Mis jeans son azules).
Obviamente, juega con que en inglés, jeans y genes suenan igual. Y con que nos está mirando con sus ojos tan azules como los pantalones que promueve.
Inmediatamente empezó la discusión: se acusó a la marca de promover la eugenesia, una teoría rechazada por la ciencia que postula que hay genes “mejores” que otros. La pelea se intensificó cuando se supo que Sweeney estaba afiliada al Partido Republicano de Donald Trump.
En el programa All Things Considered, la periodista Manuela López Restrepo comentó que “la campaña pública que jugaba con esta idea de genética en un momento en que la Casa Blanca del presidente Trump está empujando para eliminar esfuerzos a favor de la diversidad en el gobierno federal y atacando a los inmigrantes ya causa alarma en parte del público”.
Pensé en esta controversia a propósito de la actuación en el Teatro Colón –mañana– y en Chile y Perú del tenor Jonathan Tetelman.
Este destacado cantante se presentará por primera vez en el Cono Sur, donde nació. Tetelman, originario de Castro, en la isla de Chiloé, fue adoptado a los siete meses y ha mostrado desde pequeño su talento musical. Ha trabajado duro para alcanzar el éxito y ha firmado un contrato con el prestigioso sello Deutsche Grammophone.
Las críticas a sus actuaciones en diversas ciudades del mundo son muy positivas, destacando su voz potente y sus dotes actorales. En una entrevista, Tetelman menciona que sus padres adoptivos no tienen relación con la música, pero siempre apoyaron su carrera.
El haber crecido en un hogar donde pudo desarrollar su talento ha sido fundamental. Esto evoca la discusión sobre la influencia de la herencia genética frente al entorno en el desarrollo de una persona.
La historia de Jonathan Tetelman es menos trágica que la de otros artistas, pero también plantea preguntas sobre su origen. A pesar de no conocer a sus padres biológicos, ha logrado convertirse en un gran tenor de la nueva generación.
Al admirar su presencia en el escenario y su capacidad interpretativa, surge la interrogante de si su talento proviene de su entorno, su voluntad o de una mezcla de ambos.
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