En la actualidad, Argentina es conocida por su Malbec, pero históricamente, el Cabernet Sauvignon ocupaba el lugar de “gran vino tinto”. En los años 60, Saint Felicien fue pionero al incluir el nombre de este varietal en su etiqueta. Hoy, el Cabernet Sauvignon, conocido como el “rey de las tintas”, parece estar recuperando su estatus, no para desplazar al Malbec, sino para demostrar su relevancia en la vinicultura mundial, siendo fundamental en vinos de renombre en regiones como Burdeos, California, Chile e Italia.
José Morales, enólogo de Huentala Wines, sostiene que “el Cabernet Sauvignon se destaca por su versatilidad, ya que en cualquier lugar produce vinos completos y complejos, que a lo largo de la historia han sido considerados grandes vinos”. A diferencia de otras variedades como el Malbec, que varían significativamente en aroma y sabor según la región, el Cabernet mantiene su tipicidad, lo que permite reconocer un Cabernet de Salta con la misma facilidad que uno de Mendoza, aunque cada región aporte características distintivas.
Juan Roby, enólogo de Lagarde Wines, explica que esta variedad de piel gruesa y alta concentración de taninos ofrece un gran potencial de guarda. Sus aromas incluyen notas de hierbas, pimiento y frutas, así como especias y pimienta negra. Los terruños de Argentina, especialmente en zonas altas y frescas, están permitiendo la elaboración de Cabernets de alta gama, gracias a un mejor conocimiento del cultivo y técnicas de vinificación.
Sin embargo, a pesar de la mejora en la calidad, la superficie cultivada de Cabernet Sauvignon en el país ha disminuido un 16,4% entre 2015 y 2024, y las ventas al exterior han caído un 42,8% en el mismo periodo. A pesar de esto, sigue siendo la cuarta variedad más plantada en Argentina y el segundo varietal más exportado, después del Malbec.
Jugador de toda la cancha
El Cabernet Sauvignon abarca diversas gamas de precios en Argentina. Aunque no es tan fácil encontrar buenos ejemplares a precios accesibles como el Malbec, existen opciones destacables en el rango de 4000 a 15,000 pesos, como Reserva de los Andes y Los Haroldos Reserva. En el segmento de 15,000 a 30,000 pesos, se pueden encontrar vinos que comienzan a mostrar características de sus terruños, como El Esteco Blend y el Particular de Bodegas Bianchi.
Vinos icónicos como Estiba Reservada de Catena Zapata, que cuesta 450,000 pesos, y La Linterna Finca Las Mercedes, de 115,000 pesos, destacan por su calidad y potencial de guarda. Recientemente, León de Luigi Bosca, con un precio de 124,000 pesos, ha entrado en esta categoría, desafiando las tendencias actuales al no especificar un terruño más específico en su etiqueta.
Beber con moderación – Prohibida su venta a menores de 18 años
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