
Otto Skorzeny: El nazi que rescató a Mussolini y visitó Argentina
Otto Johann Anton Skorzeny, una figura destacada del Tercer Reich, poseía una presencia física imponente, midiendo casi dos metros y pesando cien kilos. Una cicatriz en su rostro le valió el apodo de “Caracortada”, pero fue su audacia lo que lo consagró como “el hombre más peligroso de Europa”. Skorzeny comprendió tempranamente el poder de la imagen como herramienta de impacto, convirtiéndose en un maestro de la propaganda.
Tras el fin de la guerra, en lugar de enfrentar condena o vivir en el anonimato, disfrutó de una vida de lujos que lo llevó a Argentina, donde entabló amistad con Juan Domingo Perón. Algunos incluso lo vincularon sentimentalmente con la primera dama, Eva Duarte.
“Era lo más parecido a un influencer en la actualidad”, reflexiona Julio Mutti, escritor e investigador especializado en nazismo en Argentina y la Segunda Guerra Mundial.

Otto Skorzeny
¿Quién fue Skorzeny?
Julio Mutti describe a Skorzeny como un ingeniero civil austríaco, nacido en Viena. Ejerció su profesión hasta la anexión de Austria y se unió al partido nazi en 1931, integrando las SA (Sturmabteilung), las tropas de asalto. Su participación activa fue limitada hasta el Anschluss de 1938, cuando el nazismo impulsó un movimiento interno para debilitar al gobierno austríaco y facilitar la anexión. Al estallar la guerra, se alistó en las bases de la SS y tuvo un recorrido relativamente ordinario hasta su participación en el rescate de Mussolini, evento que lo catapultó a la fama como “el hombre más peligroso del mundo”.
La Operación Roble: El Rescate de Mussolini
En julio de 1943, hace 82 años, se llevó a cabo la Operación Roble. Tras la invasión aliada de Sicilia y la caída de Mussolini, el dictador italiano fue arrestado. Hitler organizó una operación de rescate, y Karl Radl, asistente de Skorzeny, fue uno de los primeros en llegar a Roma para realizar tareas de inteligencia y localizar a Mussolini.
Inicialmente, descubrieron que Mussolini estaba prisionero en la isla La Magdalena, en el mar Tirreno, y planearon liberarlo con lanchas torpederas. Sin embargo, antes de que pudieran actuar, los italianos trasladaron al Duce al Gran Sasso, un macizo montañoso a 100 kilómetros al noreste de Roma, al hotel Campo Imperatore. La geografía montañosa del lugar presentaba desafíos para el acceso.
La misión pasó a manos de las tropas de paracaidistas de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, quienes diseñaron y organizaron la operación con 10 planeadores.
En septiembre de 1943, un comando alemán liberó a Benito Mussolini.
El protagonismo de Skorzeny
Skorzeny casi tuvo que pedir permiso para participar, ya que la operación había sido planificada por los paracaidistas al mando del mayor Harald Mors. Skorzeny viajaba en el cuarto avión, pero decidió romper el plan, desviándose de la formación y aterrizando primero.
Además, llevó un fotógrafo. Al estilo de un influencer, llegó primero y se sacó la foto, incluso forzando al piloto de su pequeña avioneta a dejar subir a Mussolini. La avioneta casi se cae por falta de potencia, pero la foto valía el riesgo. Skorzeny montó toda una operación de propaganda.
Skorzeny quería ser quien saliera en la foto cuando Mussolini bajaba de la avioneta, logrando que el mundo lo viera como el héroe del rescate, aunque el mérito real había sido de los paracaidistas. No se disparó un solo tiro porque los italianos no se resistieron.
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