Consciente de que este puede ser su último verano en el cargo, el primer ministro francés, François Bayrou, se ha volcado en tratar de defender sus presupuestos para 2026. Este debate anticipa un otoño tenso tanto en el Parlamento como en la calle. La ley, que incluye 44.000 millones de euros en recortes y medidas impopulares como la supresión de días festivos, se presentará en el Parlamento en octubre y debería votarse a mediados de diciembre.
El Gobierno enfrenta así tres meses de maratón presupuestario, seguramente acompañado de movilizaciones en la calle, ya que los sindicatos han advertido que convocarán manifestaciones de protesta. La ley deberá presentarse en la Asamblea el primer martes de octubre como tarde, según el calendario del Gobierno.
En una carta enviada esta semana en tono conciliador, Bayrou invita a los sindicatos y la patronal a negociar desde el 1 de septiembre para tratar de llegar a un consenso antes de que comience el debate parlamentario. Sin embargo, los sindicatos han recordado que hay puntos que no son negociables, como la supresión de dos días festivos del calendario.
El debate en la Asamblea se anticipa agitado y amenaza con hacer caer al Gobierno. La oposición, tanto la izquierda como la extrema derecha, ha advertido que no aceptará estos recortes tal y como están planteados. Bayrou fue nombrado primer ministro el pasado mes de diciembre tras la censura de su predecesor, Michel Barnier, precisamente por intentar aprobar el paquete presupuestario de este año.
El actual primer ministro se ve ahora en la misma tesitura: intentar aprobarlo a la fuerza. Sus cuentas plantean un “año 2026 en blanco”, en el que se congelará el gasto y se aplicarán los recortes de 44.000 millones de euros en áreas sensibles, como el empleo público. El objetivo es reconducir la elevada deuda del país, que alcanza los 3,3 billones de euros, y un déficit del 5,4% del PIB, lejos del 3% que marca Bruselas.
Hasta ahora, la supervivencia del Gobierno de Bayrou ha dependido del partido de Marine Le Pen, Reagrupamiento Nacional (RN). Esta formación ha sido clave en el apoyo al Gobierno, pero Le Pen ha advertido que “con la ley en este estado, es imposible no censurar al Gobierno”, sugiriendo que se necesitarían modificaciones significativas para contar con su apoyo.
Los diputados regresan a sus escaños a partir del 22 de septiembre y el debate parlamentario de las cuentas comenzará a mediados de octubre. La incertidumbre radica en si Bayrou podrá suavizar su propuesta lo suficiente para ganar algunos apoyos.
Por parte de la izquierda, que incluye a La Francia Insumisa (LFI), ecologistas y socialistas, no parece probable que haya un cambio significativo. Esta semana, el diputado socialista Philippe Brun advirtió que el Gobierno tendría que reducir los recortes a la mitad “para abrir el diálogo”. Su formación presentará un proyecto de presupuestos alternativo a principios de septiembre.
Antes de que los sindicatos concreten las fechas de las movilizaciones, ya hay convocada una jornada de bloqueo en todo el país para el 10 de septiembre, organizada por un colectivo ciudadano llamado “Bloqueemos todo”. Este llamamiento ha ganado apoyo rápidamente en redes sociales.
Las organizaciones sindicales se reunirán el 1 de septiembre para coordinar el calendario de movilizaciones, aunque Fuerza Obrera (FO) ha lanzado un preaviso de huelga a partir de ese mismo día y hasta finales de noviembre.
Bayrou ha aprovechado el verano para defender su polémica ley y ha creado un canal de YouTube como vía de comunicación directa con los franceses. Cada semana publica vídeos explicando sus medidas y ha animado a los ciudadanos a contactarlo directamente para resolver dudas.
Según un sondeo realizado por Elabe para la cadena BFM, el 66% de los franceses considera que el plan presupuestario es necesario para reducir la deuda, aunque un 60% opina que los recortes son excesivos. Medidas como la supresión de días festivos son muy impopulares, con un 75% de oposición entre los encuestados.
La censura al Gobierno podría llegar antes de que se discutan los presupuestos. El diputado de RN, Thomas Ménagé, insinuó que podría ser en octubre, al inicio de los debates. LFI también ha advertido que no dará margen para que el Gobierno presente su proyecto.
Si el Gobierno cae, el presidente Emmanuel Macron tendría que nombrar un nuevo primer ministro, el tercero en lo que va del año. Las elecciones legislativas anticipadas de julio de 2024 dejaron la Asamblea fragmentada en tres bloques irreconciliables, y Macron ha insistido en que no habrá un jefe de Gobierno que represente alguno de los extremos.
A partir de ahora, la selección de un nuevo primer ministro se complica. Se ha barajado la opción de nombrar a alguien del Partido Socialista o incluso disolver la Asamblea y convocar nuevas elecciones legislativas, aunque esto podría llevar al país a un nuevo bloqueo.
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