Estados Unidos y TSMC mantienen una relación compleja desde hace años. Para este fabricante de semiconductores taiwanés, el más grande del mundo, el país liderado por Donald Trump es crucial, ya que gran parte de sus principales clientes son estadounidenses. Empresas como NVIDIA, Apple, AMD, Broadcom y Qualcomm obtienen los chips que diseñan en los nodos litográficos de TSMC. Sin embargo, esta relación tiene sus complicaciones.
Actualmente, Estados Unidos no puede prescindir de TSMC. Aunque Intel es una empresa estadounidense y cuenta con nodos de litografía avanzados, la competitividad de su rival taiwanés es difícil de igualar. TSMC ha consolidado su liderazgo a través de tecnologías de alta integración y una capacidad de producción excepcional, lo que permite un alto rendimiento por oblea. El Gobierno de Estados Unidos es consciente de la fortaleza de esta compañía y de su importancia para las empresas estadounidenses mencionadas anteriormente.
Sin embargo, TSMC es una empresa de Taiwán, lo que juega en su contra. Donald Trump ha criticado a la compañía en varias ocasiones. En enero, el actual presidente de Estados Unidos anunció que se impondrían aranceles a la producción extranjera de chips, semiconductores y productos farmacéuticos, con el objetivo de devolver la fabricación de estos bienes esenciales a Estados Unidos. Trump declaró: “Se fueron a Taiwán; ahora queremos que regresen”.
La mejor defensa de TSMC frente a la Administración Trump es la tecnología punta
La mención de Taiwán por parte del presidente Trump fue una clara referencia a TSMC, que domina el mercado de circuitos integrados con una cuota de aproximadamente el 60%. Su liderazgo en la industria de fabricación de chips es indiscutible, a diferencia de otros fabricantes en la isla como UMC y PSMC.
Independientemente de las acciones futuras de la Administración Trump, TSMC ha estado desarrollando su estrategia para expandir su infraestructura de fabricación de semiconductores fuera de Taiwán durante más de cuatro años. Esta expansión tiene dos objetivos: proteger su negocio en caso de un conflicto entre China y Taiwán y fortalecer su infraestructura en Estados Unidos.
Recientemente, el diario Taiwan Economic Daily informó que TSMC planea establecer una planta de semiconductores avanzada en Tainan, diseñada para producir chips de 1 nm. Esta planta, denominada ‘Fab 25’, contará con seis líneas de producción y comenzará la fabricación a gran escala en 2030.
Construir una fábrica de chips de última generación requiere al menos tres años, y luego los ingenieros de TSMC tendrán que optimizar sus nodos de producción de 1 nm. Aunque el futuro de esta planta está por verse, es evidente que la mejor defensa de TSMC contra cualquier medida que implemente la Administración Trump es contar con la tecnología más avanzada en la industria de semiconductores.
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