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El día que el arquero de River recibió una pedrada y hubo un fax

En noviembre de 1996, el fútbol argentino vivió un momento de conmoción cuando el arquero de River Plate, Roberto Bonano, fue golpeado en la cabeza por una piedra durante un partido contra Huracán Corrientes. El incidente ocurrió a los 25 minutos del segundo tiempo, lo que llevó a que el jugador recibiera cuatro puntos de sutura y quedara internado tras perder parcialmente el conocimiento.

El partido se disputaba en el estadio José Antonio Romero Feris, que tenía una capacidad de 15,000 espectadores. Alfredo Davice, presidente de River, atribuyó el incidente a la precariedad del escenario y lamentó que tales situaciones ocurran en este tipo de campos. Mientras tanto, el árbitro Javier Castrilli validó un gol en contra anotado accidentalmente por Juan Pablo Sorín, quien remató a su propio arco en medio de la confusión.

Tras el incidente, el partido se volvió caótico, con los jugadores de River protestando la decisión arbitral. A raíz de la presión política y la influencia del presidente de la AFA, Julio Grondona, se generaron rumores sobre la anulación del gol y la posible sanción a Huracán Corrientes. Finalmente, la AFA decidió que el partido debía continuar con el marcador 1 a 1, y el encuentro se reanudó el 20 de diciembre de 1996, donde River ganó 2 a 1.

Este episodio dejó una huella en el fútbol argentino, no solo por la violencia en los estadios, sino también por la intervención de la política en el deporte, lo que generó un debate sobre la seguridad en los eventos deportivos.

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