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El aumento de los “cero posts”: menos publicaciones en redes sociales

agosto 23, 2025

En el pasado, abrir Instagram significaba asomarse a la vida de amigos y conocidos. Fotografías cotidianas como un café humeante o un selfie en la playa eran comunes, creando un mural de experiencias compartidas que, a pesar de su trivialidad, nos acercaba. Según The New Yorker, la “foto del desayuno” simbolizaba la utopía de las redes sociales, donde millones de personas podían compartir fragmentos de sus vidas con mínima intervención, transformando lo mundano en un valioso archivo de la realidad.

Sin embargo, más de una década después, la situación ha cambiado. En 2018, la BBC estimaba que cerca del 40% de la población mundial usaba redes sociales, dedicando unas dos horas diarias a compartir contenido. Hoy, aunque los usuarios siguen conectados, son cada vez menos los que están dispuestos a mostrar su vida.

Del feed al vacío

El descenso en el uso público de las redes es evidente. Según un informe de Morning Consult, un 28% de los estadounidenses publica menos que hace un año, mientras que solo un 21% publica más. Entre la Generación Z, apenas un 18% admite postear a diario. La BBC ha confirmado que un tercio de los usuarios publica menos que antes, con un descenso notable entre los menores de 30 años.

Este fenómeno no se limita a Estados Unidos. En España, IAB Spain ha presentado la 16ª edición del Estudio de Redes Sociales 2025, que muestra un desgaste similar: el 33% de los internautas ha abandonado alguna plataforma en el último año, principalmente X (28%) y Facebook (15%), así como Pinterest (15%) y LinkedIn (12%). Las razones principales incluyen la falta de uso, el desinterés y el aburrimiento.

La resaca de publicar

Este retraimiento ha sido denominado “Grid Zero” por National Public Radio (NPR), refiriéndose al fenómeno en el que cada vez más jóvenes, especialmente de la Generación Z, eliminan todas sus publicaciones y dejan sus perfiles vacíos. Adam Mosseri, jefe de Instagram, ha reconocido que los adolescentes pasan más tiempo en mensajes privados que en Stories, y más en Stories que en el feed.

Instagram ha observado que los jóvenes prefieren interacciones efímeras o privadas. Kim Garcia, investigadora cultural de la plataforma, ha señalado que la Generación Z muestra aversión a la permanencia y a la huella digital, buscando proteger su proceso de cambio personal de la exposición pública. Según NPR, el Grid Zero actúa como un sistema inmunológico contra la adicción digital, donde esconder el feed y refugiarse en chats privados se convierte en una forma de protección.

Privacidad y miedo al juicio

El apagón del feed responde a diversas variables, siendo la principal la necesidad de refugiarse en uno mismo. Según Psicología Online, muchos usuarios optan por no publicar para proteger su privacidad y salud mental, así como para evitar riesgos como el acoso. En el caso de la Generación Z, este fenómeno es más extremo. The Nod Mag ha explicado la hiperconciencia digital, donde un simple “like” puede ser interpretado como una declaración política o identitaria, lo que genera miedo a la cancelación y lleva a muchos a interactuar lo menos posible.

Este clima se agrava con la sensación de inadecuación en medio de crisis globales. Una camarera en Washington compartió que borró selfies alegres porque “con todo lo que pasa en el mundo, me daba vergüenza parecer frívola”.

De lo social al consumo

Aparte de las motivaciones personales, un hecho innegable es que el contenido actual en redes está orientado al consumo. Las plataformas han evolucionado hacia un modelo menos social, asemejándose más a la televisión, lleno de contenido mercantilizado y publicidad. Morning Consult ha encontrado que más de la mitad de los adultos (52%) considera el contenido en redes como “repetitivo y cansino”. El Wall Street Journal ha indicado que los usuarios sienten que “la comunidad ya no está ahí”, siendo reemplazada por un escaparate comercial interminable.

Sin embargo, el silencio en el feed no implica un abandono de las plataformas. Al contrario, los usuarios siguen conectados, pero se trasladan a espacios más íntimos. Mosseri ha indicado que la mayor parte del intercambio entre amigos ya ocurre en mensajes directos, no en feeds públicos. La BBC reafirma este giro, señalando que el contenido personal se ha orientado hacia mensajes individuales y grupos privados. En España, el estudio de IAB Spain confirma que WhatsApp es la red más utilizada, con un 96% de los internautas activos a diario.

Millennials, ¿los nuevos boomers?

Este cambio genera un choque generacional. Los millennials, que crecieron exhibiendo sus vidas en línea, son vistos como “boomers digitales” por la Generación Z. Desde Código Nuevo se ha señalado que los perfiles millennials parecen anticuados, mientras que la Generación Z prefiere una estética más simple y menos elaborada.

No obstante, los millennials también están adoptando un enfoque más privado. Una vez que se establecen en pareja o con hijos, hay menos incentivo para proyectar su personalidad en línea, según la abogada Emma Hulse.

Las previsiones

¿Qué nos espera después del “posting zero”? Kyle Chayka, autor de Filterworld, sugiere que las redes sociales se asemejarán cada vez más a la televisión, dominadas por contenido profesionalizado y producción masiva de inteligencia artificial, mientras que lo social pasará a un segundo plano, convirtiendo a los usuarios en espectadores pasivos.

Al mismo tiempo, lo íntimo gana protagonismo. Adam Mosseri ha señalado que la mayor parte de la comunicación entre amigos ocurre en mensajes directos. El futuro de lo social parece dirigirse hacia chats grupales y entornos privados, lo que podría incluso fomentar un renovado deseo de interacción cara a cara.

Este repliegue no implica calma, sino fragmentación. Nuevas aplicaciones como BeReal, Bluesky o Discord aparecen y desaparecen rápidamente, buscando captar nichos que anhelan experiencias menos mercantilizadas. Gartner estima que en los próximos dos años, el 50% de los usuarios reducirá drásticamente su actividad en redes.

En esencia, lo que ha cambiado es el contrato social de las redes. Antes, publicar significaba acceder a una audiencia masiva; hoy, salvo que se sea influencer, los riesgos superan las recompensas. Kyle Chayka resume esta transformación: “Quizás las redes sociales fueron, en cierto modo, una aberración. Esta idea de que toda persona normal debía compartir su vida públicamente fue errónea desde el inicio”.

Fuente original: ver aquí