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Efecto Chocolate o fiesta de Olivos, clave en el nuevo escándalo

agosto 26, 2025

La Argentina de los próximos dos años se enfrenta a una disyuntiva clave sobre el resultado de octubre. La polarización ya no es entre kirchnerismo y antikirchnerismo, sino que ahora se centra en la corrupción y su percepción pública. Las sospechas de corrupción que han surgido con el caso Andis plantean interrogantes sobre el impacto electoral en el modelo de Javier Milei.

Desde ayer, Milei y su círculo cercano enfrentan la presión del caso Andis, negando tanto las acusaciones de corrupción como su posible efecto negativo en las urnas. Eduardo “Lule” Menem calificó de “absolutamente falso” el contenido de los audios atribuidos a Diego Spagnuolo. Milei se mostró confiado en que su apoyo popular se mantendrá a pesar de las sospechas, utilizando el término “opereta” para desestimar las acusaciones.

La estrategia de Milei incluye mantener un contacto directo con la gente, como lo demostró en sus recientes viajes a Rosario y Junín, buscando resaltar la campaña electoral por encima de las denuncias de corrupción.

Desconcierto y decepción

Entre los votantes, prevalece la incertidumbre. Un joven votante de Milei expresó su “desconcierto y decepción” ante el affaire Andis, aunque aún considera votar por Milei, creyendo que es el único que defiende ideas económicas racionales.

El análisis electoral se ha sellado en 2023, donde los votantes se enfrentan a la elección entre el mal menor. La oposición más dura considera que los desafíos del plan económico de Milei, como las altas tasas y la devaluación del dólar, son reflejos de su incapacidad para traducir la macroeconomía en mejoras sostenidas para la ciudadanía.

Los resultados de una reciente encuesta de la Universidad Di Tella y Poliarquía mostraron una caída del 13,6% en el Índice de Confianza en el Gobierno, antes de que se conocieran las acusaciones del caso Andis. Esto sugiere que el impacto en la opinión pública podría ser significativo.

El kirchnerismo, en medio de la crisis actual, aprovecha la situación para cuestionar a Milei, utilizando las sospechas de corrupción como una oportunidad para revivir su narrativa de lucha contra la corrupción.

En este contexto, Milei enfrenta el reto de desvincular su gestión de las acusaciones de corrupción, demostrando que su enfoque económico no se asemeja al “capitalismo de amigos” que critican sus opositores. La pregunta que persiste es si aún está a tiempo para cambiar esta percepción antes de que se materialicen las elecciones.

Fuente original: ver aquí