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Descubrimiento sobre el núcleo de la Luna sorprende a científicos

agosto 23, 2025

Durante décadas, la Luna ha sido objeto de intenso interés e investigación, generando un debate constante entre científicos, astrónomos y entusiastas del cosmos. Esto ha dado lugar a diversas hipótesis sobre su historia y composición a lo largo de millones de años. Sin embargo, el reciente hallazgo de un grupo internacional de investigadores podría poner fin a esta discusión.

El avance fue publicado en la revista científica Nature y liderado por Arthur Briaud, un reconocido astrónomo del Institut de Physique du Globe de París, asociado al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS). Su equipo encontró nuevas evidencias de que la Luna tendría un núcleo interno sólido similar al de la Tierra.

La perspectiva sobre la Luna se consolidó con las misiones Apolo (1969-1972), cuando los astronautas trajeron a la Tierra más de 380 kilogramos de rocas y muestras lunares. Estos materiales se convirtieron en la base de múltiples investigaciones que permitieron a la ciencia descartar varios mitos y avanzar en hipótesis sobre la estructura interna del satélite natural.

El nuevo estudio detalla que durante sus primeros mil millones de años, la Luna llegó a tener un campo magnético mucho más intenso que el terrestre, producto de la actividad interna del núcleo. La fricción y las corrientes eléctricas generadas en su interior alimentaban un proceso de inducción magnética que envolvía al satélite. Sin embargo, con el paso del tiempo y el enfriamiento progresivo de su interior, esta fuente de energía se debilitó hasta extinguirse, lo que explica la pérdida del magnetismo lunar.

La investigación también reveló que el núcleo lunar está compuesto por dos capas diferenciadas: una externa fluida de 362 kilómetros de espesor y una interna sólida de 258 kilómetros, con una densidad de 7.822 kg/m3, similar a la del hierro. Esta estructura refuerza la comparación con el núcleo terrestre.

La confirmación del núcleo lunar se basa en la convergencia de múltiples evidencias científicas. Los investigadores combinaron datos de misiones espaciales con mediciones láser desde la Tierra, además de simulaciones computacionales avanzadas. Gracias a este enfoque, fue posible “asomarse” al corazón de la Luna sin necesidad de perforar su superficie.

Este descubrimiento no solo resuelve un enigma sobre la Luna, sino que también permite comprender mejor su historia temprana y el papel que desempeñó en la dinámica del sistema solar. Cada dato sobre la Luna se convierte en una pieza clave para descifrar la formación y evolución de los planetas, abriendo nuevas preguntas sobre el origen del vecindario cósmico.

Por María Paula Lozano

Fuente original: ver aquí