
El periodista Eduardo Feinmann protagonizó un tenso intercambio con dos empleados del Hospital Garrahan, en un debate marcado por acusaciones, interrupciones y elevadas tensiones. El conflicto se originó tras el anuncio de un incremento salarial para el personal del hospital.
Inicio de la Discusión
La controversia comenzó cuando Feinmann cuestionó a Norma Lezana, delegada sindical, sobre su opinión respecto al aumento salarial del 60% otorgado por el Gobierno a empleados de planta, contratados, becarios y residentes del Hospital Garrahan. Este incremento se suma a un bono mensual fijo previamente establecido.
Lezana, secretaria general de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan (APyT), asistió a la entrevista acompañada por Maximiliano Bares, trabajador del laboratorio central. Inicialmente, Lezana valoró el anuncio del Gobierno, aunque lamentó la demora en la implementación, argumentando que había provocado la renuncia de profesionales y afectado el funcionamiento de los equipos.

Feinmann respondió que el Gobierno tenía razón al reordenar las prioridades para poder dar los aumentos necesarios.
Acusaciones y Contradicciones
Lezana insistió en que la situación podría haberse resuelto antes, evitando daños mayores, y denunció maltrato. Feinmann contraatacó acusando a los empleados de intentar “voltear un gobierno”. El periodista recordó una entrevista anterior en la que Lezana negó dedicarse a la política, contradiciendo su posterior candidatura por el Frente de Izquierda.
Feinmann acusó a Lezana de engañarlo y mentirle sobre su participación en política, afirmando que ella le había mentido a él y a la ciudadanía.
Lezana intentó defenderse, explicando su trayectoria profesional como licenciada en nutrición especializada en diabetes, y su ingreso al hospital por concurso. Sin embargo, Feinmann interrumpió constantemente, calificándola de “golpista” y acusándola de usar a los niños.
Lezana respondió a las acusaciones mirando a la cámara, expresando su repudio por las palabras de Feinmann y defendiéndose como profesional y luchadora por la causa del Garrahan. El periodista insistió en su acusación de golpismo, mientras Lezana y Bares cuestionaban la incompatibilidad entre su rol de técnica y candidata.
El Debate se Intensifica
Bares preguntó cómo se hacen los cambios, negando que Lezana haya usado el hospital para hacer campaña. Feinmann insistió en que sí. Bares mencionó la renuncia de profesionales debido a la crisis del hospital, a lo que Feinmann respondió que renunciaron porque quisieron y que podrían haberse quedado para recibir el dinero.
Bares argumentó que el aumento del 60% demostraba que el Gobierno les había dado la razón. Feinmann introdujo a Cristina Kirchner en la conversación, acusando a los empleados de defender a una “chorra” que los había perjudicado, a pesar de que ni Lezana ni Bares la habían mencionado.
Bares afirmó que habían protestado con todos los gobiernos desde 2005. Lezana expresó su sorpresa por haber sido invitada a la entrevista, acusando a Feinmann de “macartismo” y persecución contra los trabajadores de la salud del Garrahan.
Feinmann elevó el tono, afirmando que la gente no es “pelotuda” y que está harta de que se haga política para voltear al Gobierno.
Lezana respondió que también estaban hartos de periodistas como él, acusándolo de engañarlos y faltarles el respeto al invitarlos como trabajadores para ofenderlos y criticar su participación en política.
Bares acusó a Feinmann de defender al Gobierno, a lo que el periodista respondió que defendía una institución. Bares le dijo que nunca lo había visto en el Garrahan. Feinmann respondió que todos pasaron por ahí.
Feinmann acusó a Lezana de “afanarse el hospital” durante el kirchnerismo, generando confusión. Lezana, enojada, le preguntó si su actitud era real o un “acting” para la televisión.
Ante la discusión sobre el dinero, Bares preguntó cuánto ganaba Feinmann por mes, a lo que el periodista respondió con una pregunta similar. Feinmann insistió en que trabaja en el sector privado, a diferencia de Lezana y Bares.
Conclusión
Lezana acusó a Feinmann de tener un problema y le sugirió terapia, defendiendo el derecho de los trabajadores a participar en política y luchar por sus derechos. Afirmó que hoy tienen un sueldo digno porque lucharon y que no son “volteadores de gobiernos”.
Feinmann insistió en que son “golpistas profesionales”. Lezana dio por terminada la conversación y se retiró junto con Bares.
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