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Construyó su casa en el terreno de su infancia fusionando recuerdos y diseño

agosto 17, 2025

Esta casa es el resultado de un cruce entre la memoria, el diseño y el deseo de construir un presente”. Así define la arquitecta Inés Fuseo al proyecto que desarrolló en el mismo terreno donde transcurrió su infancia, para mudarse con su marido y sus tres hijos. Tras la muerte de sus padres, Inés y sus hermanos –también arquitectos– decidieron demoler la vivienda que heredaron en San Isidro y dividir el lote.

Este diseño hace honor a aquel pasado añorado mediante la recuperación de materiales de la casa original y la reinterpretación de viejas escenas, como la del porche de entrada, que hoy lleva los mismos adoquines y la exacta cantidad de escalones. En cada trazo, además, la arquitecta deja plasmadas las enseñanzas de su padre, en cuyo estudio dio sus primeros pasos profesionales.

Pero el enfoque no es solo personal, sino también colectivo: a los tecnicismos constructivos se suma un exquisito diseño y curaduría de objetos, liderado por las mujeres de la casa –todas artistas–, y aparecen colores en los que tuvieron voz y voto el marido de Inés y su hijo mayor, ambos llamados Tomás.

Nos mudamos en 2024, después de vivir veinte años en Tigre, pero la sensación es la de siempre haber estado acá. Para lograr ese ‘continuar natural’ fue importante conservar muebles y reciclar materiales, como la madera y los adoquines de la vieja entrada, que se transformaron en una mesa y en una escalinata exterior”.

Las dos hijas de Inés, Clara y Victoria, son artistas y responsables de muchos de los cuadros y esculturas que se lucen en esta casa. “Con mis dos hijas, ambas artistas, nos esforzamos en llevar color y arte a cada rincón de la casa, para romper con su molde moderno”, explica Inés.

El círculo representa, para mí, un cierre de etapas. Tirar abajo la casa de mi infancia fue durísimo, porque no se trataba de hacer una obra más: era volver al lugar de mis raíces desde otro momento de la vida, con mi nueva familia. Sentí que debía resignificar la vuelta. Y cerrar ese círculo”, concluye Fuseo.

Fuente original: ver aquí