
Carlos Pascual, exembajador de Estados Unidos en México y Ucrania y exasesor del presidente Barack Obama, es hoy una de las voces más influyentes en geopolítica energética. Desde S&P Global Commodity Insights, asesora a empresas de todo el mundo sobre los retos y oportunidades que plantea la transición hacia un sistema energético más seguro, competitivo y justo.
Impacto de la política de Trump
“La situación está en proceso de cambiar. Anteriormente, teníamos un orden basado en reglas sobre cómo se comportaban los gobiernos y el comercio. Ahora, lo que está impulsando Estados Unidos es una política exterior de seguridad y comercio basada en ser transaccional”, señala Pascual.
Agrega que la política de Trump es nacionalista y proteccionista, lo que complica las negociaciones internacionales y puede afectar a países como México, que dependen en gran medida de las exportaciones a Estados Unidos.
Relaciones internacionales en tensión
El exembajador menciona que la ambigüedad en las relaciones internacionales se ha intensificado, afectando no solo a Estados Unidos y México, sino también a Brasil y la India. “Estamos en medio de un cambio que tiene repercusiones globales”, afirma.
Proyecciones del mercado energético
Pascual advierte sobre la reducción del crecimiento económico global, con un impacto visible en Europa y China. “Nuestros economistas proyectan que, frente a una tasa de crecimiento del 2,7% del PBI en 2024, este año se verá un promedio de 1,4%”, indica.
En cuanto a la oferta, señala que se ha visto un crecimiento en la producción de petróleo en varias regiones, lo que supera el aumento de la demanda. Esto, junto con factores geopolíticos, podría llevar a un precio del Brent entre US$55 y US$60 por barril para fin de año.
Desafíos para el sector energético en Argentina
Pascual advierte que todos los productores reducirán inversión de capital, lo que podría afectar la producción en Argentina, especialmente en Vaca Muerta, donde la explotación de shale permite ajustes rápidos ante cambios de precios.
Finalmente, destaca que el gas natural licuado está recuperando protagonismo debido al aumento de la demanda eléctrica, y que Argentina tiene el potencial de beneficiarse si logra crear condiciones favorables para el desarrollo de centros de datos y generación eléctrica.
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