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Bruselas inicia el proceso para eliminar aranceles a Estados Unidos

Pese a la amenaza de Donald Trump de imponer nuevos aranceles a Europa si no modifica su reglamento digital, Bruselas ha lanzado este jueves el proceso legislativo necesario para retirar buena parte de los aranceles a los productos industriales estadounidenses. Esto busca sellar legalmente el acuerdo comercial con Estados Unidos cerrado hace una semana. Se trata del primer paso de un procedimiento que Washington exigía para validar el pacto, especialmente para incluir de manera retroactiva a los automóviles, uno de los sectores más relevantes en los intercambios entre ambas partes, en el tope del 15% acordado, que actualmente se mantiene en el 27,5%.

El Ejecutivo europeo ha aprobado formalmente las propuestas legislativas necesarias para reducir los aranceles a Estados Unidos a cambio de que Washington no eleve la penalización a las importaciones europeas por encima del 15% acordado. Según ha anunciado el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, se trata de dos medidas: una eliminará los aranceles sobre productos industriales estadounidenses y proporcionará acceso preferente al mercado europeo para ciertos productos pesqueros y agrícolas no sensibles de EE UU. La segunda medida propone prolongar el trato libre de aranceles para la langosta, incluyendo también la langosta procesada.

“El acuerdo entre la UE y EE UU es un paso hacia la estabilidad y la base para una verdadera cooperación en desafíos compartidos, como el acero. Su total implementación es clave”, ha destacado Sefcovic en redes sociales. Ahora, tanto el Parlamento Europeo como el Consejo de la UE deberán aprobar las propuestas en un procedimiento ordinario. Este primer paso es suficiente como garantía hacia Estados Unidos.

Washington había condicionado la rebaja arancelaria a los automóviles y sus piezas a que Europa introdujera formalmente la legislación, como se ha hecho ahora. Esto implica eliminar los gravámenes sobre todos los productos industriales, incluidos los vehículos estadounidenses, y conceder acceso preferente a productos agrícolas, ganaderos y pesqueros. Se trata del primer punto de los 19 que conforman la declaración conjunta aprobada el 21 de agosto, donde se certifica que la UE “tiene la intención de eliminar los aranceles sobre todos los productos industriales estadounidenses y proporcionar acceso preferente al mercado para una amplia gama de productos alimentarios”.

Según había indicado la Casa Blanca, la exigencia buscaba asegurarse de que la UE “acomete su parte”. Sefcovic aseguró que Bruselas tenía la intención firme de lanzar ese proceso antes de que acabara el mes, ya que contaba con la palabra de Washington de que los nuevos aranceles a los coches “se aplicarían de forma retroactiva desde el 1 de agosto”. EE UU es el segundo mayor mercado de exportación de automóviles de la UE, con 750.000 vehículos exportados en 2024 por un valor de 38.900 millones de euros. Este acuerdo de retroactividad permitirá a los productores de automóviles ahorrar “más de 500 millones de euros en derechos de aduana que de otro modo deberían haber pagado por las exportaciones en un solo mes”, según Sefcovic.

Ante las críticas por las concesiones del acuerdo, que no contempla sectores como el vino o los espirituosos, la Comisión subraya que muchos de los productos estadounidenses incluidos en la propuesta de arancel cero son mercancías para las que EE UU ya es una fuente importante para la industria transformadora de la UE. Además, la propuesta no incluye productos agrícolas sensibles como carne de vacuno, aves de corral, arroz o etanol.

Proceso tumultuoso

Este es solo el comienzo de un proceso que se anticipa tumultuoso. El presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Bernd Lange, ha advertido que no hay garantías de que el acuerdo sea respaldado en la Eurocámara, donde comenzará a ser analizado en una reunión extraordinaria de su comité la próxima semana. Lange expresó sus dudas sobre la aprobación de la propuesta, cuestionando por qué los productos fabricados con acero y aluminio que van de la UE a EE UU están sujetos a aranceles del 50%, mientras que no lo están los de EE UU hacia la UE.

Las críticas al acuerdo, que muchos consideran una “sumisión” de Europa a EE UU, han llevado a Bruselas a defenderlo como una garantía de estabilidad y previsibilidad para las empresas. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, lo ha calificado como un acuerdo “fuerte, si bien no perfecto”. Sin embargo, esta afirmación se ha visto cuestionada tras las recientes amenazas de Trump de imponer “aranceles sustanciales” adicionales a aquellos bloques que mantengan legislaciones sobre el espacio digital que él considera “discriminatorias” para empresas estadounidenses.

Trump y su equipo se oponen a legislaciones europeas diseñadas para moderar el contenido de las plataformas y garantizar una competencia justa, como la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales. Tras las amenazas de Trump, la Comisión Europea defendió su “derecho soberano” a regular actividades económicas en su territorio, aunque esta afirmación pierde valor ante las nuevas tensiones.

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