El Banco Central ha decidido endurecer nuevamente la regulación sobre los depósitos de los bancos con el objetivo de frenar la presión cambiaria. Esta medida se toma en un contexto de aumento del dólar y tasas de interés que se mantienen en niveles récord.
Aumento en los encajes bancarios
La autoridad monetaria ha resuelto incrementar en 3,5 puntos los encajes bancarios a partir del 1° de septiembre, aplicable a depósitos a la vista, plazos fijos y otras imposiciones. Como parte de este esquema, los bancos podrán cumplir con esta exigencia utilizando bonos públicos adquiridos en la reciente licitación. Además, se ha elevado en dos puntos los encajes sobre depósitos a la vista, permitiendo también su cobertura con títulos.
Con esta decisión, el Gobierno busca absorber pesos y evitar que estos influyan en la inflación o en el dólar, que alcanzó los $1.370 en el segmento minorista. Sin embargo, esta estrategia obliga a las entidades financieras a mantener títulos del Tesoro, lo que limita su capacidad para otorgar crédito. Los bancos han señalado que el cálculo diario de encajes les obliga a inmovilizar fondos que no generan remuneración.
La medida se implementa en la antesala de una licitación clave por $9 billones, tras un canje que redujo los vencimientos iniciales de $14 billones. Según analistas, el “apretón monetario” del Banco Central ha llevado a que los encajes superen la cantidad de pesos en circulación: $24,6 billones frente a $23,9 billones. Este es el nivel más alto en las últimas tres décadas, lo que afecta directamente la disponibilidad de crédito para empresas y familias.
Defensa de la política monetaria
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la política monetaria y afirmó que el aumento en las tasas de interés es “transitorio”. Relacionó este fenómeno con el proceso electoral de septiembre y octubre, y expresó su confianza en que la suba de tasas tendrá un impacto temporal sobre la actividad económica, confiando en que se recuperará “rápidamente post elecciones”.
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