
Las pequeñas y medianas empresas industriales están alertando sobre el incremento de los costos financieros y su impacto en la rentabilidad, en un contexto de alta volatilidad económica y tasas históricas.
Entorno restrictivo
Las pymes enfrentan un panorama cada vez más complicado debido a la reciente escalada de tasas en pesos. El Gobierno, en un intento por controlar la inflación y la cotización del dólar, ha implementado un fuerte apretón monetario que genera incertidumbre sobre la capacidad de estas empresas para mantener sus operaciones.
Declaraciones del Ministro de Economía
El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó en redes sociales que las tasas “no están ridículamente altas” y destacó que la “suba será transitoria”, anticipando una reducción posterior a las elecciones de medio término, que espera “muy favorables” para La Libertad Avanza.
Señales de fragilidad en el sector
El sector fabril ya muestra signos de debilidad. Datos de la Unión Industrial Argentina indican que, aunque hubo un incremento interanual hasta julio, el desempeño sigue siendo inferior al de meses anteriores y al de 2022 y 2023, lo que refleja dificultades estructurales para sostener la producción y la rentabilidad.
Impacto en la rentabilidad
Bloomberg reportó que desde Laminación Paulista Argentina SRL han advertido que “la rentabilidad es mala o negativa”, anticipando un deterioro a corto plazo. La industria plástica también ha señalado que las altas tasas encarecen el capital de trabajo, mencionando que “sin dudas, afecta” dado que se requiere mantener 75 días de stock inmovilizado con tasas del 60%, 65% o 70%.
Aumento en costos de producción
El impacto financiero no se limita a los préstamos. Desde la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) informan que el costo de producción se eleva ya que la materia prima se paga al contado, mientras que los clientes realizan sus pagos a 40 o 45 días. Esto obliga a muchas pymes a evitar inversiones y priorizar el descuento de cheques para evitar pérdidas.
Desafíos adicionales
A estos retos se suman la presión impositiva y laboral, el aumento de tarifas de servicios y energía, y problemas logísticos. Representantes del sector advierten que el elevado costo de indemnizaciones y la actualización de salarios de empleados con varios años de antigüedad puede alcanzar cifras millonarias, lo que impacta fuertemente en cualquier pyme industrial. En conjunto, alertan que la combinación de tasas altas, costos crecientes y caída de la demanda podría llevar a aumentos de precios y dificultades para mantener la cadena de pagos.
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