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Argentino colabora con Nobel de Física en computación cuántica y su compleja mis

noviembre 24, 2025

Rodrigo Cortiñas, un físico argentino, se encuentra trabajando junto a Michel Devoret, científico francés galardonado con el Premio Nobel de Física 2025, en el campo de la computación cuántica. Su colaboración se centra en una misión compleja: llevar a escala visible las características paradójicas del mundo atómico y subatómico, con el objetivo final de construir una computadora cuántica funcional.

Un encuentro fortuito en Barcelona

Cortiñas relata que su camino hacia esta colaboración comenzó de manera inesperada. Durante una conferencia en Barcelona, donde se encontraba realizando su doctorado en física tras graduarse en la Universidad de Buenos Aires (UBA), se sintió desanimado por las charlas. Sin embargo, al asistir a una presentación de Michel Devoret sobre la manipulación de saltos cuánticos, quedó fascinado. Tras la exposición, ambos científicos entablaron una conversación de tres horas sobre experimentos de mecánica cuántica, que culminó con la oferta de Devoret de contactarlo si alguna vez necesitaba trabajo. Dos años después, Cortiñas aceptó la oferta y se unió al equipo de Devoret en la Universidad de Yale, Estados Unidos.

El desafío de la computación cuántica

El trabajo de Cortiñas y Devoret se enfoca en el desarrollo de experimentos que puedan allanar el camino hacia la creación de una computadora cuántica. Este tipo de computadora, con su potencial de cálculo exponencialmente superior al de las computadoras clásicas, ha atraído inversiones multimillonarias de empresas y gobiernos. El objetivo es lograr que los fenómenos cuánticos, que desafían la intuición a nivel atómico, se manifiesten a escala macroscópica en un dispositivo funcional.

Argentino colabora con Nobel de Física en computación cuántica y su compleja mis
*Imagen referencial generada por IA.

Específicamente, Cortiñas y Devoret investigan la posibilidad de utilizar el efecto túnel cuántico, donde los electrones atraviesan barreras físicas aparentemente infranqueables, para construir los componentes básicos de una computadora cuántica. “Podemos ver los estados de oscilación de un lado al otro de la juntura (o unión). Es una onda de electrones que va y vuelve, y lo mismo al revés. Eso es el qubit, la unidad mínima de funcionamiento de estas computadoras”, explica Cortiñas.

La clave del poder de las computadoras cuánticas reside en la superposición cuántica, que permite realizar múltiples operaciones simultáneamente, a diferencia de las computadoras clásicas que solo pueden ejecutar una operación a la vez. “Y es un número que crece exponencialmente: con 100 qubits podés hacer 2 a la 100 y con 300, 2 a la 300… 2 a la 300 es el número de átomos en el universo. Con 300 qbits podés hacer un cálculo en paralelo enorme”, añade Cortiñas.

Obstáculos y perspectivas futuras

A pesar de los avances y anuncios recientes, la computación cuántica aún se encuentra en una etapa de desarrollo. Persisten desafíos técnicos importantes, como la corrección de errores en los cálculos cuánticos. Algunos expertos, incluido Cortiñas, creen que aún faltan bases teóricas para comprender completamente la transición entre el mundo clásico y el cuántico.

En cuanto al plazo para la disponibilidad de computadoras cuánticas utilizables, Cortiñas prefiere no especular. “Se habla de diez años, pero creo no que habría que poner plazos, porque es un proyecto muy fundamental, con mucho para aprender“, afirma. En su opinión, es esencial continuar experimentando y observando los resultados para comprender mejor los fundamentos de la computación cuántica.

Implicaciones fundamentales y tecnológicas

Más allá de las aplicaciones tecnológicas, la investigación en computación cuántica plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza del universo. Al igual que Albert Einstein y otros pioneros de la física cuántica, Cortiñas y Devoret buscan comprender la transición entre el mundo cuántico, con sus fenómenos paradójicos, y la realidad cotidiana. La construcción de una computadora cuántica, que combine elementos de ambos mundos, podría proporcionar nuevas perspectivas sobre el funcionamiento del universo.

“Se juega una cuestión teórica: de alguna manera las computadoras son hoy ya el objeto cuántico más grande del universo. No hay otra cosa que opere a esta escala porque la naturaleza te lleva a clásico”, señala Cortiñas. El logro de mantener un sistema cuántico a gran escala, como el que se busca en la computación cuántica, representa un avance significativo en la comprensión de la naturaleza.

Cortiñas también reflexiona sobre las posibles consecuencias del desarrollo de la computación cuántica, tanto positivas como negativas. Si bien podría conducir a ahorros significativos de energía en ciertos cálculos, también plantea preocupaciones sobre la seguridad de los sistemas de encriptación, ya que las computadoras cuánticas podrían descifrar códigos complejos con facilidad. Esta dualidad explica en parte las grandes inversiones en este campo, tanto públicas como privadas.

Finalmente, Cortiñas destaca la relación entre la computación cuántica y la inteligencia artificial (IA). Las computadoras cuánticas podrían generar datos para entrenar modelos de IA de manera más eficiente, lo que permitiría a la IA ser más inteligente. Además, se vislumbra la posibilidad de alimentar la IA con datos cuánticos, lo que podría dar lugar a nuevas formas de pensamiento y lógica. “Podría haber un diálogo entre la computación cuántica y la IA, es una de las cosas más prometedoras”, concluye Cortiñas. En su opinión, la computación cuántica representa una oportunidad única para revolucionar nuestro conocimiento del universo, similar al impacto del telescopio espacial Hubble, permitiéndonos “ver donde nunca se había visto antes“.

Fuente original: ver aquí