
Las actuaciones de los árbitros desatan polémicas en el fútbol argentino. Fallos controvertidos, diferentes criterios para sancionar una idéntica acción y desempeños inconsistentes de quienes son designados para actuar en el VAR son cuestiones que afectan a la Dirección Nacional de Arbitraje (DNA) de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), liderada por Federico Beligoy y Fernando Rapallini.
Los cuestionamientos sobre los desempeños avanzan de una temporada a otra, y al mirar hacia atrás, la figura del referí ha perdido jerarquía. Sin embargo, desde la conducción se enfatiza que el arbitraje argentino está entre los mejores del mundo. Un campeonato de 30 equipos y la incorporación de la tecnología para revisar jugadas imponen la necesidad de más árbitros para cubrir cada jornada. Las promociones se han vuelto más rápidas, permitiendo que algunos árbitros accedan a la categoría internacional con pocos partidos dirigidos.
En los últimos calendarios, varios árbitros tuvieron su debut en la Liga Profesional, aunque su recorrido fue efímero, y ahora alternan funciones como cuarto juez o en el VAR. Otros, como Pablo Giménez, Franco Acita y Fabricio Llobet, han logrado ascensos a la categoría internacional a pesar de las críticas. Las estadísticas muestran que la calidad del recambio no es la esperada, con árbitros como Jorge Nelson Sosa y Rodrigo Rivero enfrentando controversias desde sus inicios.
Entre los diez árbitros internacionales que acredita el fútbol argentino, dos de los tres nombramientos para 2025 son observados con recelo: Sebastián Martínez Beligoy, sobrino del secretario de la AAA, y Luis Lobo Medina. Mientras que Martínez Beligoy ha tenido un ascenso rápido, Lobo Medina ha enfrentado múltiples críticas por sus decisiones en el campo.
El estatus internacional permite a los árbitros acceder a mayores beneficios económicos. Dirigir competiciones como la Copa Libertadores o la Copa Sudamericana no solo otorga prestigio, sino también significativas remuneraciones, como los 10.000 dólares por partido que se pagan en Arabia Saudita. El arbitraje en torneos internacionales también ofrece ingresos considerables, como los 5.000 euros por partido en la Eurocopa 2024.
La comparación entre la aptitud de los árbitros de generaciones pasadas y actuales es compleja, debido a la evolución del juego y la tecnología. Patricio Loustau, exárbitro, señala que ser árbitro hoy es más difícil que hace 30 años, debido a la mayor exposición mediática y la presión que esto conlleva.
En resumen, el arbitraje argentino enfrenta un momento crítico, donde las polémicas y los ascensos rápidos generan tanto oportunidades como desafíos para sus protagonistas.
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