
“La piña entró”. La frase, más propia del boxeo que del fútbol, refleja el sentir de algunos directivos del fútbol argentino. Solo los más acérrimos defensores de la “gestión Tapia” ignoran que el ánimo del aficionado común ha cambiado drásticamente en los últimos días. Lo que comenzó con la designación de Rosario Central como campeón en Puerto Madero, culminó con cánticos generalizados contra el presidente de la AFA, que incluso trascendieron el ámbito futbolístico, llegando a recitales.
En el entorno de Tapia se preveía la polémica tras el reconocimiento, devenido en título, para Rosario Central. No todos estaban de acuerdo con el galardón, más allá de los méritos del equipo rosarino en la temporada. “Chiqui se pasó”, admiten algunos. Sin embargo, la decisión de Tapia en la sede de la Liga se impuso sin oposición. Nadie anticipó las consecuencias y el impacto que tendría en el ámbito político y judicial.
Los “anticuerpos del fútbol”
“El fútbol tiene anticuerpos”, afirma una fuente cercana a Tapia. El gen “Chiqui” está presente en muchos de los que dirigen los clubes argentinos, especialmente los del ascenso. Marcelo Achile y Felipe “Toto” Evangelista arengaron a estos dirigentes durante la entrega de los premios Alumni en el predio Lionel Andrés Messi, en Ezeiza.

Para que Tapia pudiera dirigirse al público, incluyendo a Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, y a Javier Milei, presidente de la Nación, se creó un premio especial: el Alumni de Platino, otorgado al propio Tapia. Previamente, su club, Barracas Central, había recibido distinciones por la mejor atención al visitante y la mejor remodelación del estadio.
“Todos unidos” fue el lema de Achile y Evangelista en el predio Messi. Esta unidad representa la reacción de la dirigencia ante los cánticos de los hinchas, los reclamos de los socios y las “operaciones mediáticas”, como las denominan. El corporativismo de Tapia y su equipo no es nuevo. La actual conducción de la AFA siempre ha marginado a quienes se oponen a sus decisiones, como experimentó Rodrigo Escribano, representante de Talleres de Córdoba, quien fue silbado y repudiado por sus colegas por pensar diferente.
Los premios Alumni, por lo tanto, sirvieron como una demostración de unidad en torno a la “gestión Tapia”, con apoyo explícito al líder ante las críticas de socios, hinchas, comunicadores y el gobierno. Esta estrategia se extendió al ámbito internacional: Tapia contó con la suerte de que un Congreso Extraordinario de la Conmebol se celebrara justo cuando más necesitaba el respaldo de sus colegas sudamericanos. En la reunión, realizada en Lima (Perú), se ratificó su puesto en la FIFA, para completar el mandato iniciado por el depuesto presidente de la AFA brasileña, Ednaldo Rodrigues. El propio Tapia informó que había sido confirmado “por unanimidad”.
Tras el apoyo del fútbol sudamericano, Tapia buscó el respaldo de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien le envió un mensaje público y una carta de felicitación, destacando su experiencia, conocimiento y “cualidades humanas”.
El mensaje del fútbol es claro: Tapia no está solo. O bien: “Si lo tocan a Chiqui también tocan a la Conmebol y a la FIFA”. El propio presidente de la AFA lo dejó claro durante su discurso: “A mí no me vota la gente de afuera, me votan los dirigentes”. Y sonó a advertencia. “No va a ser fácil tumbarlo. Por el lado del fútbol no le pueden entrar. Intentarán por el lado personal. Lo que tiene y cómo lo tiene”, augura otra fuente dirigencial.
El punto débil
Claudio Fabián Tapia, el ciudadano, tiene un flanco débil: las fotos con Maximiliano Ariel Vallejo, el CEO y dueño de Sur Finanzas, la financiera que está siendo investigada por la Justicia por presunto lavado de dinero. “No hay ni un papel firmado” entre Tapia y Vallejo, repiten en la AFA. “Nada, es un sponsor más”, alegan cuando se les recuerda la cantidad de clubes que auspició la empresa, incluida la Liga Profesional. En este sentido, la fiscal federal de Lomas de Zamora, Cecilia Incardona, pidió allanar seis clubes de fútbol: San Lorenzo, Racing, Temperley, Excursionistas, Los Andes, Defensores de Glew y Deportivo Morón. En el requerimiento no figura Barracas Central, pese a que Sur Finanzas es el sponsor principal del Guapo.
El avance de la causa inquieta a más de un dirigente. Por su impredecibilidad. Ninguno sabe hasta dónde tirarán del hilo los investigadores. Y con qué se pueden llegar a encontrar. Hasta el jueves, cerca del presidente estaban convencidos de que el gobierno iba a frenar. Que no escarbaría más en los vínculos de la financiera con el fútbol. Y que no iban a llegar al presidente de la AFA, que estaba al tanto de todo -y preocupado- antes de viajar a Lima para el Congreso de la Conmebol y la final de la Copa Libertadores.
A la AFA le preocupa bastante más la pata judicial de la avanzada contra el Comandante que el rédito político que pueda sacar Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de la Plata, por el pasillogate. A la Brujita, después de todo, también le habló el propio Tapia en la gala de los Alumni: “Las luchas se dan desde adentro, no desde afuera. Las discusiones se dan desde adentro, cara a cara”. Fue un pase de facturas: Verón delega la representación en las reuniones de la Liga Profesional en su vicepresidente segundo, Pascual Caiella.
Tapia sabe que lo mejor que le puede pasar es que termine la temporada
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