
En el corazón de la provincia de La Pampa, se encuentra el Parque Nacional Lihué Calel, cuyo nombre significa “Sierra de la Vida”. Este parque fue el hogar de antiguos pobladores como los tehuelches y puelches, quienes dejaron su legado en pinturas rupestres y un extenso cementerio. Sus paisajes ondulados, que conservan sierras volcánicas, son perfectos para realizar caminatas y disfrutar de la naturaleza.
Viviana Antoci, intendenta del parque, explica que “las sierras volcánicas, con 240 millones de años de antigüedad, son más antiguas que la Cordillera de los Andes. Funcionan como colectoras de agua de lluvia, formando arroyos que alimentan las napas y creando un microclima con fauna y flora únicas en la provincia”.
Originalmente, el área era una reserva provincial donada en 1976 para crear un parque nacional de 9009 hectáreas. En 2003, se expandió a las 32.514 hectáreas actuales con el objetivo de proteger tres ecorregiones distintas: el sistema serrano, caracterizado por su verdor y biodiversidad; el monte, más árido, con árboles de baja altura; y el salitral.

Trekkings con Historia
El acceso al parque se realiza a través del Centro de Interpretación Likan Mapu, que significa “Tierra de rocas preciosas”. Este centro, una construcción de piedra de 1890, exhibe la historia y los recursos naturales del parque en dos salas. Desde aquí, parten varios senderos sencillos que conducen al Valle de Namuncurá y al Valle de las Pinturas, donde se puede apreciar un alero con pinturas rupestres de aproximadamente 1300 años de antigüedad.
De regreso, los visitantes pueden observar las ruinas de piedra y adobe de La Casona, que formaba parte de la Estancia Santa María, habitada por la familia Gallardo hasta 1964. Esta estancia fue una de las muchas dedicadas a la ganadería que ocuparon estas tierras a principios del siglo pasado. También se puede visitar un sector donde se exhiben los trabajos de investigación de la arqueóloga Mónica Berón, del Instituto de las Culturas de la UA (Idecu) y el Conicet, en El Chenque, considerado el segundo cementerio más grande de América Latina, con tres niveles de enterramiento.
Otros tres senderos requieren un mayor esfuerzo físico: el ascenso al Cerro Alto o de la Sociedad Científica, con una altura de 590 metros y una vista panorámica (3 km de caminata, aproximadamente 3 horas); la subida al Cerro de la Cruz (un recorrido histórico de menos de 6 km); y el Sendero de la Piedra Movediza, de 2,4 km (ida y vuelta), que requiere la contratación de un guía autorizado y puede tomar alrededor de dos horas.
La Casa de los Guanacos
El Camino de las Cortaderas recorre uno de los valles más hermosos de la sierra en un trayecto de 18,5 km, ofreciendo la oportunidad de observar de cerca la única población de guanacos en la provincia de La Pampa. Por último, el Sendero Salitral Levalle, de 30 km de ripio, presenta un paisaje diferente al serrano y permite disfrutar de los atardeceres más espectaculares de la región. Estas y otras aventuras de larga distancia se pueden realizar en automóvil o bicicleta.
La primavera, hasta fines de diciembre, es la mejor época para visitar este parque nacional. Los días son ideales para caminar entre caldenes, chañares, molles, jarillas y margaritas pampeanas, la flor provincial que solo se encuentra en esta zona. El parque alberga gallitos copetones (el emblema del parque), ñandúes, vizcachas, maras, zorros grises y pumas. Además, se protegen especies en peligro de extinción como el águila coronada, el halcón peregrino, el cardenal amarillo, la tortuga terrestre patagónica y el armadillo pichiciego menor.
La intendenta Viviana Antoci anunció que, como parte de la celebración del Día de los Parques Nacionales (6 de noviembre), se realizarán varios eventos durante todo el mes. El 24 de noviembre, se llevará a cabo una visita gratuita en el marco del programa “Acercando el parque a la comunidad”, dirigido a visitantes que no pueden viajar por sus propios medios. La inscripción se realiza a través de las redes sociales. Además, el 30 de noviembre se celebrará por primera vez el trail Desafío Lihué Calel en los senderos del parque, con dos distancias (8,5 y 15 km) y un límite de 350 participantes para proteger el medio ambiente.
Una buena opción es visitar el parque como una parada en un viaje por la ruta hacia la Patagonia cordillerana. El Parque Nacional Lihué Calel se encuentra a 850 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Las localidades más cercanas son Puelches (32 km) y General Acha (120 km).
Para quienes planeen una escapada en otoño, se puede combinar la visita a Lihué Calel con la Reserva Provincial Parque Luro, ubicada a 35 kilómetros de Santa Rosa. Allí, se puede observar el cortejo de los ciervos colorados y escuchar sus bramidos, el sonido característico que emiten los machos durante el ritual amoroso, que tiene lugar entre marzo y abril. Este espectáculo atrae a muchos turistas, por lo que se recomienda reservar con anticipación las salidas guiadas para observar este encuentro en los bosques de caldén.
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