
El periodista chileno Daniel Matamala, en una visita a Argentina, presentó su libro “Cómo destruir una democracia” (Planeta), donde analiza a figuras como Nicolás Maduro, Nayib Bukele, Donald Trump, Javier Milei y Andrés Manuel López Obrador.
Matamala argumenta que estos líderes comparten características y operan de manera similar, siguiendo un patrón reconocible. Destacan por su carisma, tendencias autoritarias, proclamación de infalibilidad, una supuesta conexión directa con “el pueblo”, la exigencia de monopolio de la verdad y la instrumentalización del descontento social para polarizar la política en una lucha de enemigos.
Según Matamala, cada uno de estos liderazgos representa una etapa distinta en la “pendiente de degradación democrática”. Desde las dictaduras de Venezuela y El Salvador hasta las democracias de Argentina y México, pasando por el asalto a las instituciones en Estados Unidos durante el mandato de Trump. El autor enfatiza que el objetivo final de estos líderes es la concentración del poder total.

En una conversación, Matamala también abordó las recientes elecciones en Chile, que definieron a Jeannette Jara (Partido Comunista) y Antonio Kast (Partido Republicano) como los candidatos para la segunda vuelta. Matamala anticipa una victoria de Kast, argumentando que los candidatos de derecha sumaron más del 50% de los votos en la primera vuelta y que existe una valoración positiva de la figura de Pinochet en un sector importante de la sociedad. “Hay un resurgimiento del pinochetismo en Chile, una nostalgia autoritaria y una reivindicación de la dictadura”, afirma.
Matamala, reconocido con el Premio María Moors Cabot en 2022, es columnista y conductor de noticias en Chile.
Características de los líderes autoritarios
Al ser consultado sobre las características comunes de los líderes analizados en su libro, Matamala explicó:
“Yo diría que todos ellos son liderazgos con tintes autoritarios que tienen el potencial de ir erosionando gradualmente las democracias de los países, de avanzar en un proceso de destrucción de la democracia y convertirse finalmente en dictaduras. Por eso el libro está estructurado como una especie de pendiente resbaladiza en la que cada uno de estos líderes representa un paso diferente en este proceso de degradación. México es un país democrático. La Argentina es un país democrático. Estados Unidos está dejando de serlo a pasos muy acelerados y muy dramáticos, y El Salvador y Venezuela ya son dictaduras. Cada uno de ellos representa un paso diferente en esta pendiente. Esa es la advertencia del libro: que hay primeros pasos que pueden aparecer relativamente inofensivos, pero cuando se van acumulando, sabemos hacia dónde van y hasta dónde pueden llegar, como el caso de Venezuela, El Salvador de Bukele y Trump en los Estados Unidos. Entonces, creo que el libro sirve como una advertencia para sociedades que todavía son democráticas, como la Argentina, donde veo señales de peligro que se han dado ya en otros países.”
Alertas sobre potenciales autócratas
Matamala también describió las señales de alerta que pueden indicar la presencia de un potencial autócrata:
“Hay un tipo de liderazgo que divide entre amigos y enemigos. No hay una idea democrática en la cual sencillamente hay personas que piensan distinto o tienen roles distintos en la sociedad, como los periodistas, los jueces o los fiscales, cuyos roles no necesariamente son la trinchera política. Para estos líderes autoritarios eso no es aceptable. Tú estás con ellos o estás contra ellos. Cualquiera que los critique, los investigue o disienta inmediatamente se convierte en enemigo.”
Además, estos líderes “reclaman el monopolio de la verdad” e inician una política sistemática de hostigamiento a cualquiera que pueda ser socialmente aceptado como portador de una verdad, como los medios de comunicación, los académicos o los científicos. Matamala señala que estos liderazgos suelen ser antiacadémicos, anticientíficos y antiintelectuales.
En este sentido, Matamala considera que el caso de Javier Milei en Argentina es particularmente preocupante debido al nivel de violencia verbal que utiliza contra quienes no están de acuerdo con él. A pesar de ser un libertario que dice querer desmantelar el Estado, no tiene reparos en utilizar la fuerza del Estado para concentrar el poder y castigar a quienes usan su libertad de pensamiento y expresión para pensar distinto.
La fragilidad de las democracias
Matamala advierte que las democracias son “bastante indefensas” ante este tipo de liderazgos, a pesar de llegar al poder a través de los votos. Señala que la fortaleza de la sociedad civil y la solidez de las instituciones son fundamentales para resistir estos embates. Pone como ejemplo el caso de Brasil, donde las instituciones actuaron para frenar un intento de golpe de Estado por parte de seguidores de Bolsonaro, a diferencia de lo que ocurrió en Estados Unidos con Trump.
Sin embargo, Matamala reconoce que estos líderes surgen porque las instituciones tienen dificultades para canalizar las demandas y necesidades ciudadanas, generando insatisfacción con la democracia, malestar y frustración. Por eso, es fundamental entender por qué estos líderes son tan atractivos para ciertos sectores de la población.
Elecciones en Chile y el futuro de Kast
Sobre las elecciones en Chile, Matamala considera que, salvo un evento impredecible, José Antonio Kast será el próximo presidente. Los candidatos de derecha sumaron más del 50% de los votos en la primera vuelta, lo que hace muy difícil que Jeannette Jara pueda ser competitiva en la segunda vuelta.
Matamala describe a Kast como un liderazgo conservador, tradicional, con componentes autoritarios y una valoración de la dictadura de Pinochet. Aunque ha moderado su discurso en esta campaña, sigue siendo parte de la familia de las derechas radicales. Lo que más preocupa a Matamala es el tema de la seguridad y el orden público, ya que Kast ha prometido medidas de mano dura que podrían ir contra las garantías y los derechos individuales.
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