
Betiana Wolenberg, ex modelo de la agencia Dotto Models, comparte su historia de resiliencia y perseverancia en la búsqueda de su sueño de ser madre. Junto a su pareja, el reconocido conductor Nicolás Magaldi, presenta a su hija Catalina, nacida tras diez tratamientos de fecundación in vitro.
Un camino de adversidad y esperanza
Betiana Wolenberg, de 37 años, ha demostrado una gran fortaleza para superar la adversidad. Después de enfrentar un diagnóstico desfavorable, logró concretar su anhelo de ser madre junto a su pareja, Nicolás Magaldi, de 38 años. Catalina, su hija, nació tras un largo proceso de tres años, lleno de angustias, desilusiones y diez tratamientos de fecundación in vitro.
Nicolás Magaldi describe a Betiana como una persona resiliente que siempre sigue adelante a pesar de las dificultades. La modelo e influencer misionera ya había enfrentado la adversidad en el pasado, como lo demuestran las cicatrices de un grave accidente automovilístico que casi le cuesta la vida.

El accidente que marcó su vida
Hace dieciocho años, en 2007, Betiana sufrió un terrible accidente automovilístico en la Ruta Nacional 8, cerca de Pergamino. El auto en el que viajaba perdió el control, y Betiana sufrió graves heridas. Tras superar un coma farmacológico y varias operaciones, los médicos le informaron que debía operarse la cadera, que se había roto en tres partes. Sin embargo, Betiana decidió no operarse, ya que existía el riesgo de no poder tener un parto natural en el futuro. Asumió que, si tenía un bebé, sería por cesárea.
Betiana recuerda que, tras el accidente, un mes de su vida se borró de su memoria. Sin embargo, recuerda el apoyo de Pancho Dotto, quien siempre estuvo atento a cada detalle de su carrera y la animó a seguir adelante. Gracias a su apoyo, Betiana logró recuperarse y volver a caminar, uno de los días más felices de su vida.
El sueño de ser madre
Tras recuperarse del accidente, Betiana retomó su carrera como modelo y conoció a Nicolás Magaldi en 2015. Nicolás se enamoró de Betiana a primera vista y supo que quería formar una familia con ella. A los dos meses de conocerse, ya vivían juntos, y Nicolás le confesó su deseo de que fuera la madre de sus hijos.
Poco tiempo después, nació Bautista, el primer hijo de la pareja. Sin embargo, en 2021, Betiana sufrió un embarazo ectópico, que puso en riesgo su vida. Tras la cirugía, algunos médicos les dijeron que Betiana no podría volver a tener hijos. A pesar de ello, la pareja no se rindió y consultó a especialistas para buscar alternativas.
Los primeros tratamientos de fertilidad no funcionaron, pero Betiana y Nicolás no perdieron la esperanza. A pesar del miedo a otro embarazo ectópico y de las pocas posibilidades, confiaron en que podrían lograr su sueño de ser padres otra vez. Los tratamientos fueron un proceso intenso, lleno de emociones encontradas. Betiana tuvo que someterse a numerosas inyecciones y tomar pastillas, y en varios intentos, los folículos no sobrevivían a la descongelación. Además, sufrió un embarazo anembrionario y tuvo que someterse a una cirugía.
La llegada de Catalina
A pesar de las dificultades, Betiana y Nicolás nunca se rindieron. Decidieron mantener en secreto los tratamientos y seguir adelante con fe. Finalmente, a principios de este año, recibieron la buena noticia: uno de los embriones descongelados había sobrevivido y era de excelente calidad. Tras la transferencia del embrión al útero, confirmaron el embarazo. El 26 de agosto nació Catalina, su “beba arcoíris”, un bebé que nace después de una pérdida gestacional, neonatal o perinatal. Catalina nació por cesárea, y su llegada fue un milagro para Betiana y Nicolás.
Betiana decidió compartir su experiencia a través de posteos en redes sociales y en un podcast llamado “Fue increíble vivirlo”, donde relata los diez tratamientos de fecundación in vitro que realizó. A través de su historia, busca dar esperanza y apoyo a otras parejas que están pasando por situaciones similares.
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