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Juan Carlos I reivindica su legado democrático y anhela regresar a España

octubre 29, 2025

El rey emérito Juan Carlos I ha defendido su papel en la transición democrática española, describiéndola como su principal “herencia” a España. Estas declaraciones se producen en el contexto de la publicación de sus memorias, un libro que verá la luz el 5 de noviembre en Francia y posteriormente en España.

En sus memorias, el monarca expresa su deseo de restablecer una relación “armoniosa” con su hijo, el rey Felipe VI, y manifiesta su anhelo de regresar a España, su “hogar”, tras cinco años de residencia en Abu Dabi.

“Espero sobre todo, durante mi vida, tener una jubilación tranquila, renovar una relación armoniosa con mi hijo y, sobre todo, regresar a España, a mi hogar”, señala el rey emérito en su libro, según extractos publicados por el semanario Le Point y la revista del diario Le Figaro.

Juan Carlos I reivindica su legado democrático y anhela regresar a España
*Imagen referencial generada por IA.

Ambos medios han tenido la oportunidad de visitar al rey emérito en su residencia en la isla de Nurai, en Emiratos Árabes Unidos, donde reside por invitación del jeque Mohammed Ben Zayed. Juan Carlos I ha manifestado que los olivos españoles centenarios que adornan el jardín de su residencia le brindan “la sensación de estar con un trocito de España, anclado en mí”.

Publicación de las memorias

El libro, titulado “Réconciliation. Mémoires. Juan Carlos I d´Espagne” (Reconciliación. Memorias. Juan Carlos I de España), está escrito por Laurence Debray, hispanófila e hija del filósofo Regis Debray y de la historiadora Elizabeth Burgos. La obra, narrada en primera persona, será publicada en España a principios de diciembre por la editorial Planeta.

Defensa de la transición democrática

“¡La democracia española no cayó del cielo! La quise desde el principio, y mi libro cuenta esta historia”, afirma Juan Carlos I a Le Figaro, explicando que la publicación del libro se retrasó un año debido a presiones y al deseo de que coincidiera con el cincuentenario de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975.

El rey emérito subraya que, tras “cuarenta años de dictadura”, ofreció a los españoles “una democracia que sigue viva”, considerándola su legado. Reconoce que, al asumir el poder, “tenía la brújula, pero no el plan” para llevar a cabo la transición. “Dudé en escribir este libro, pero poco a poco me di cuenta de que los hijos y nietos de mis amigos no tenían la menor idea de Franco ni de la transición democrática que le siguió. Y, sin embargo, ¡los años setenta no han pasado tanto! Creí necesario dar testimonio directo de lo que viví durante treinta y nueve años de servicio a mi país”, añade.

Consultado sobre qué consejo daría a su nieta Leonor, heredera al trono, Juan Carlos I responde: “Que tenga seguridad en sí misma, que cumpla con su deber con simpatía y amabilidad, que sea la garante del respeto a la Constitución Española”. Considera la Constitución como “la obra de mi vida” y expresa su preocupación por el resurgimiento del autoritarismo y el populismo en el mundo: “Es más fácil destruir una democracia que construirla”.

Juan Carlos I espera que su libro contribuya a “exorcizar nuestros demonios, que están regresando”.

Añoranza y Reflexiones Personales

Desde su residencia en Abu Dabi, donde se instaló hace cinco años tras una serie de controversias, Juan Carlos I mantiene su apego al mar y a España, país que echa de menos. A sus 87 años, se esfuerza por mantenerse activo, siguiendo el consejo del actor Clint Eastwood: “Cada mañana, dejo al viejo fuera”.

El rey emérito lamenta que, desde su salida de España en agosto de 2020, ha tenido escaso contacto con su familia, a excepción de su nieto Froilán, quien reside con él. “Verse obligado al desarraigo y al aislamiento al final de la vida no es fácil. Estoy resignado, herido por una sensación de abandono. No puedo contener la emoción al pensar en ciertos miembros de mi familia para quienes ya no importo, y especialmente en España, que tanto echo de menos. Hay días de desesperación, de vacío”, confiesa.

En sus memorias, Juan Carlos I insiste en que su salida de España fue una decisión voluntaria, tomada para “no obstaculizar el buen funcionamiento de la Corona ni a mi hijo en el ejercicio de sus funciones soberanas”.

Reconoce que fue “un grave error” haber aceptado el regalo de cien millones de dólares del rey Abdulá de Arabia Saudí en 2008, pero señala que “todos los procesos judiciales han sido desestimados” y que no se le ha imputado “nada”, ni por la acusación de blanqueo de capitales ni por la denuncia por acoso de Corinna Larsen.

El rey emérito concluye con una reflexión sobre su falta de libertad personal: “Sigo debiendo acatar los deseos de la Casa Real y del gobierno actual. En última instancia, mi vida estuvo dictada por las exigencias de España y el trono. Di libertad a los españoles al establecer la democracia, pero nunca pude disfrutar de esa libertad para mí”. “Ahora que mi hijo me ha dado la espalda por obligación y mis supuestos amigos han desaparecido, me doy cuenta de que nunca fui libre”, concluye.

Fuente original: ver aquí