
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reafirmado su compromiso de mantener el gasto en defensa en el 2,1% del Producto Interno Bruto (PIB), a pesar de las presiones para aumentarlo. Además, ha defendido la inclusión de partidas destinadas a la lucha contra el cambio climático dentro de estas inversiones.
Sánchez aseguró que esta postura está en consonancia con las políticas de la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Sus declaraciones se produjeron en Eslovenia, tras la cumbre MED9, que reúne a los líderes de los países mediterráneos.
Inversión en gestión de emergencias
Según el plan aprobado por el Gobierno, se movilizarán más de 10.000 millones de euros en gasto en seguridad durante este año. De este total, se prevé que un 17% se destine a fortalecer el papel de las Fuerzas Armadas en la gestión de emergencias y desastres naturales, como inundaciones o incendios. El presidente del Ejecutivo defendió la necesidad de responder a las inundaciones y a los efectos territoriales derivados de la emergencia climática.

Pacto de Estado contra el cambio climático
Sánchez busca concretar, antes de que finalice el año, un acto de Estado frente a la emergencia climática, impulsando un decálogo que destaca la necesidad de crear fondos permanentes. La iniciativa busca la coordinación entre las administraciones y un compromiso de todas ellas para aumentar y mantener durante todo el año los medios técnicos y humanos necesarios para prevenir y combatir los eventos climáticos extremos.
Enfoque global de la seguridad
Ante la amenaza de la administración norteamericana de imponer aranceles a España si no modifica su plan de inversiones en defensa, Sánchez ha insistido en dotar a su plan de un enfoque más global, atendiendo a todas las aristas del concepto de seguridad y al impulso industrial. Esto se traduce en un plan industrial con vistas a combatir amenazas como la ciberseguridad e invertir en estos campos, en lugar de solamente en armamento.
El presidente defendió una visión más omnicomprensiva cuando se habla de seguridad y defensa, durante un encuentro en la sede en León del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE). En esa ocasión, destacó que una parte del plan de inversión en defensa del Ejecutivo se destina a ciberseguridad.
Acuerdo con la OTAN
El Gobierno se basa en el acuerdo alcanzado antes de la cumbre de la OTAN entre Pedro Sánchez y el secretario general de la Alianza, para mantenerse firmes en su decisión de no superar el 2,1% de su gasto en defensa. Fuentes de Moncloa afirman que España mantendrá su posición. Al mismo tiempo, sostienen que las relaciones con Estados Unidos son buenas, dentro de la normalidad, y destacan que España ya tiene un déficit comercial con EEUU, uno de los elementos que el mandatario norteamericano pretende corregir con sus políticas arancelarias.
En contraste, un alto cargo estadounidense declaró que “España no ha sido leal con la OTAN” y sugirió que debería ser reprendida por ello, calificando la situación como “muy mala”.
Presión interna
La aritmética parlamentaria, con la oposición del arco izquierdo del Congreso al aumento del gasto militar, complica el margen de maniobra del Gobierno. Incluso de cara a los Presupuestos, una formación política ha situado como línea roja que se aumenten las partidas destinadas a la seguridad.
Para el Ejecutivo, evitar una subida como la comprometida en la pasada cumbre de la OTAN también es importante para salvaguardar su hoja de ruta y poder presentar unas cuentas públicas con aumento de partidas en vivienda o servicios públicos. Sánchez se comprometió a alcanzar el 2% del PIB sin subir impuestos, sin incurrir en déficit ni hacer recortes en el Estado de bienestar. “No tocaremos ni un céntimo del gasto social para financiar este aumento de la inversión en seguridad y defensa”, aseguró durante la presentación del plan en abril.
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