
La polarización política en España ha extendido su influencia hasta el punto de poner a prueba la sororidad. El voto femenino se ha convertido en un elemento central de la confrontación entre el Gobierno y la oposición, con diversas controversias que han afectado directamente al ámbito de la igualdad y el feminismo.
El Partido Popular (PP) ha enfocado su estrategia en temas como la prostitución, los comentarios relacionados con la trama Ábalos-Koldo-Cerdán y las pulseras para el control de maltratadores. Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha resaltado polémicas a nivel nacional, como los cribados oncológicos en Andalucía y las políticas sobre el aborto en la Comunidad de Madrid.
Este último punto ha llevado al Gobierno a considerar una reforma constitucional para blindar el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo, reabriendo un debate recurrente que suele generar tensiones dentro del PP.

Estrategias Políticas y el Electorado Femenino
Las estrategias de ambos partidos son claras. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, busca cuestionar la integridad de Pedro Sánchez y del PSOE en materia de igualdad, con el objetivo de atraer el voto femenino, tradicionalmente inclinado hacia la izquierda. Sánchez, a su vez, intenta posicionar al PP cerca de la extrema derecha, argumentando que Vox influye en las decisiones de Feijóo, buscando así movilizar al electorado femenino.
La trama Koldo inicialmente favoreció al PP. Sin embargo, la situación ha cambiado y el PSOE ha recuperado terreno en este ámbito. Según encuestas, un porcentaje mayor de mujeres votaría ahora al PSOE en comparación con el PP.
La Volatilidad del Voto Femenino
Diversos estudios reflejan la fluctuación en las preferencias del electorado femenino entre el PSOE y el PP. Al igual que el voto joven, el voto de las mujeres se ha convertido en un segmento electoral volátil, generando incertidumbre en el PSOE y Sumar, y a su vez, esperanzas en el PP y Vox. Esta volatilidad se atribuye más a errores del PP que a aciertos del PSOE.
Dentro de la agenda social, el aborto representa un tema especialmente delicado para el PP, como se evidenció en su último congreso, donde se evitó abordar el tema. Un intento anterior de reforma de la ley del aborto, cuando el PP estaba en el Gobierno, le costó el cargo al entonces ministro Alberto Ruiz-Gallardón.
El Aborto en las Encuestas
La cuestión de si confrontar sobre el aborto tiene sentido, o si existe un consenso social al respecto, ha sido objeto de debate. En el pasado, encuestas mostraban una división de opiniones sobre la legalización del aborto. Sin embargo, con el tiempo, el apoyo a la libre decisión de la mujer ha ido en aumento.
Estudios recientes muestran que, aunque existe un desacuerdo generalizado con la idea de que el aborto, aunque legal, es inmoral, una parte significativa de la población aún apoya esta afirmación. Entre las mujeres, el rechazo a esta idea es mayor, aunque una parte considerable aún la respalda. Dentro del electorado del PP, la opinión sobre la “inmoralidad” del aborto está dividida.
La Complejidad del Posicionamiento del PP
Esta división interna dificulta que el PP adopte una postura clara sobre el aborto. Un ejemplo de esta complejidad fue la polémica generada por el alcalde de Madrid al apoyar una propuesta de Vox sobre el “síndrome post-aborto”, carente de respaldo científico. Esta situación ha intensificado la confrontación entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid, con posturas encontradas sobre el cumplimiento de la ley y la posibilidad de una reforma constitucional.
Feijóo, por su parte, intenta equilibrar la situación defendiendo la ley vigente frente a las posturas más restrictivas, pero proponiendo un registro de médicos dispuestos a practicar abortos, en contraposición al registro de objetores de conciencia que establece la ley.
Historia de la Legislación sobre el Aborto en España
En España, el aborto ya está reconocido como un derecho, aunque no esté explícitamente en la Constitución. La ley de 1985, impulsada por el Gobierno de Felipe González, despenalizó el aborto en tres supuestos específicos. Posteriormente, José Luis Rodríguez Zapatero promovió la ley actual, que permite a la mujer abortar libremente hasta la semana 14 de embarazo, convirtiéndolo en un derecho.
El PP recurrió esta norma, y aunque Mariano Rajoy promovió una reforma que endurecía las condiciones para abortar, finalmente la retiró y esperó el dictamen del Tribunal Constitucional, que avaló el texto vigente.
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