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Mi gato tiene demencia: seis síntomas que deben alertar a los dueños

septiembre 6, 2025

La pérdida de la función cerebral no es exclusiva de los seres humanos, ya que los gatos también pueden experimentar un deterioro de sus fibras cognitivas debido a su prolongada expectativa de vida.

La enfermedad conocida como disfunción cognitiva felina se refiere a cambios en el cerebro producidos por el envejecimiento. Esta condición puede presentarse comúnmente a partir de los 10 a 15 años de edad, aunque también puede desarrollarse en edades más avanzadas.

La red médica de veterinarios de Estados Unidos señala que existen seis signos principales que los gatos suelen manifestar cuando desarrollan esta enfermedad. El desarrollo de la enfermedad depende de factores como la raza, las condiciones en las que vive y la genética del animal.

1. Desorientación

El gato puede perder la capacidad de ubicarse en espacios que antes le resultaban familiares. No es común que no recuerde dónde están objetos cotidianos, como su plato de comida o el bebedero. Incluso puede deambular sin rumbo, como si no reconociera el entorno.

2. Alteraciones en los patrones de sueño

Si un gato se encuentra activo en horarios fuera de lo común y se mantiene dormido en horas inusuales, puede ser un signo de deterioro cognitivo.

3. Cambios en el apetito

La pérdida de interés en la comida puede ser un indicador de demencia, aunque también puede estar vinculada a otras enfermedades asociadas a la edad. En algunos casos, ocurre lo contrario: el gato muestra un apetito exagerado, regresa con frecuencia al plato o pide alimento fuera de sus horarios habituales.

4. Problemas con la caja de arena

Algunos gatos con deterioro cognitivo olvidan la ubicación de su arenero o tienen accidentes dentro de la casa. Sin embargo, este síntoma también puede relacionarse con enfermedades renales u otros problemas de salud, por lo que siempre es recomendable una evaluación veterinaria.

5. Aumento de los maullidos

Un ronroneo constante o aullidos inusuales pueden estar vinculados a problemas cognitivos, aunque también puede deberse a la búsqueda de atención o al deseo de salir.

6. Menor interés en jugar o interactuar

El gato puede dejar de responder a órdenes o perder interés en juegos que antes disfrutaba. En algunos casos, parece olvidar cómo se juega o incluso provocar molestias, mostrando un comportamiento más apático o desconectado.

Por Julián Esteban Ramírez Miranda

Fuente original: ver aquí