
El gobierno de Javier Milei se enfrenta a las elecciones bonaerenses en un contexto de debilidad, tras haber atravesado el peor mes de su gestión. Esta situación es inesperada, considerando la victoria de La Libertad Avanza en los comicios de mayo en la ciudad de Buenos Aires.
Durante agosto y los primeros días de septiembre, el mercado financiero experimentó fuertes turbulencias, lo que llevó a una suba significativa de tasas de interés para frenar la demanda de dólares. Además, el oficialismo enfrentó traspiés parlamentarios y el escándalo de corrupción más resonante desde la llegada de Milei al poder.
A pesar de que las elecciones se decidirán mañana, las encuestas muestran una tendencia declinante para La Libertad Avanza, a pesar de que la gestión de Axel Kicillof y sus candidatos no cuentan con alta imagen positiva. Según Lucas Romero de Synopsis, el oficialismo pasó de tener una leve ventaja a una desventaja de cuatro a cinco puntos respecto al peronismo.
Jorge Giacobbe también ha observado un cambio en el estado de ánimo del electorado, con el kirchnerismo mostrando optimismo y el apoyo a Milei disminuyendo, especialmente tras el caso Spagnuolo.
Giacobbe plantea que el electorado podría estar considerando un castigo al gobierno a través de un mayor ausentismo en las urnas, en lugar de un cambio de voto. Esta situación podría afectar el apoyo de quienes votaron por Milei en el balotaje presidencial de 2023.
Milei ha hecho un llamado a la participación electoral, sugiriendo que la falta de votos favorecería al kirchnerismo. La clave para su éxito podría ser la movilización del electorado, aunque se enfrenta a la apatía de alrededor de cuatro de cada diez bonaerenses que admiten no tener ganas de votar.
El presidente busca mantener la moral de su base y movilizar a electores indecisos, mientras que otros dirigentes esperan que la izquierda pueda captar votos del peronismo.
Romero advierte que la participación electoral podría no ser tan decisiva como la capacidad de La Libertad Avanza para captar voto útil, lo que podría significar una pérdida de apoyo a manos de otras fuerzas políticas. Además, la elección provincial otorga un protagonismo especial a los líderes territoriales del peronismo, que controlan la mayoría de las intendencias.
En los últimos días, la Alianza La Libertad Avanza ha enfrentado dudas sobre su capacidad para reunir los fiscales necesarios para controlar los comicios, lo que refleja la tensión interna dentro del oficialismo.
La importancia de estas elecciones radica en que el peronismo kirchnerista necesita un buen resultado para mantener sus aspiraciones de poder en 2027, mientras que Milei ha planteado estos comicios como una cruzada contra el kirchnerismo.
La incertidumbre en el mercado financiero también refleja la preocupación por el desempeño del oficialismo en estas elecciones, con analistas sugiriendo que una derrota por más de cinco puntos podría tener consecuencias económicas significativas.
Finalmente, a pesar de las adversidades recientes, algunos miembros del gobierno reconocen que firmarían un empate en los comicios.
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