
La Parroquia Nuestra Señora del Rosario, ubicada en las yungas, es un templo icónico para la provincia de Jujuy, cuyo valor histórico ha sido recientemente puesto en evidencia. Desde su fundación en 1944, pocos conocían su existencia y el patrimonio que alberga.
El origen de esta iglesia se remonta a la decisión de Pauline Alibert de Wollmann, quien, como presidenta de la Sociedad Anónima Ledesma, decidió construir un templo para su comunidad. Para ello, contrató a los mejores artesanos de la época, incluyendo a la familia Bellini para el campanario y al reconocido vitralista Antonio Estruch.
Sin embargo, Alibert falleció antes de ver la finalización de la obra. En 1979, sus descendientes donaron el terreno y el templo al Obispado de Jujuy. A inicios de este año, María Elena “Mimi” Blaquier, bisnieta de Alibert, inició un proyecto para investigar la historia de la parroquia, que se había perdido con el tiempo.
La investigación reveló que el templo podría haber sido diseñado por el arquitecto italiano Alula Baldassarini, famoso por su estilo en Mar del Plata. Aunque el arquitecto belga Alberto Marschall fue quien firmó la obra, se descubrió que Baldassarini estaba involucrado en el proyecto, aunque no se le atribuyó el crédito debido a su negativa a nacionalizarse argentino.
El templo no solo es notable por su arquitectura, sino también por sus vitrales, que son considerados un patrimonio único. Estos fueron realizados por Antonio Estruch, conocido por sus trabajos en importantes edificios de Argentina. Además, la parroquia conserva libros parroquiales desde 1919, que son vitales para la investigación histórica local.
Este templo, con su rica historia y patrimonio, representa no solo la devoción de la comunidad de Ledesma, sino también un legado cultural que ha perdurado a lo largo de las décadas.
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