En un almuerzo con empresarios, el mandatario Javier Milei evadió explicaciones sobre las denuncias que pesan sobre su hermana y colaboradores cercanos, acusando a la oposición de intentar “llevarse puesto al Gobierno”. Su discurso osciló entre la victimización y la amenaza, mostrando un estilo confrontativo sin asumir responsabilidades.
Milei se presentó ante empresarios en un almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), donde minimizó las denuncias de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad que involucran a su hermana Karina, a su mano derecha Diego Spagnuolo, y a Martín y Lule Menem. Afirmó: “Los ataques me envalentonan”, en referencia a un escrache que recibió durante una caravana de campaña en Lomas de Zamora.
El Presidente calificó los audios como “burdas operaciones” y denunció que buscan “llevarse puesto al Gobierno”. Según Milei, que no se refirió al escándalo que afecta a su círculo cercano, estas maniobras son “artilugios políticos” y corresponde a la Justicia esclarecer los hechos, aunque criticó a los jueces por “perder tiempo con jugarretas de la política más rancia”.
En su discurso, el líder libertario se proyectó como víctima y defensor de la libertad de los argentinos, afirmando: “Ni la gente mastica vidrio, ni nos vamos a dejar amedrentar con estas acciones cobardes. En todo caso nos envalentonan, porque demuestran que tienen miedo y que no vienen por mí, sino por la libertad de todos los argentinos”. También advirtió al Congreso que vetará cualquier intento de aumentar el gasto público y, si es necesario, judicializará decisiones o recortará partidas para compensar.
Entre la victimización y la amenaza, Milei continuó su estilo confrontativo, esquivando la rendición de cuentas y tensando los límites institucionales.
Fuente original: ver aquí