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Oro blanco: iniciativa busca revolucionar cultivo y generar US$700 millones

agosto 28, 2025

La cadena algodonera argentina se prepara para un salto histórico. Bajo el lema “El nuevo camino del algodón”, productores, empresas, técnicos y el Estado se alinearon en un proceso de transformación que promete cambiar la dinámica de este cultivo estratégico del norte. El objetivo es posicionar a Argentina como un jugador más fuerte en el mercado global. El programa establece metas ambiciosas para 2030: incrementar un 60% el rendimiento de fibra (pasando de 650 kilos por hectárea a 1,085), ampliar en un 30% la superficie sembrada, duplicar la producción nacional de fibra y lograr un aumento superior al 200% en exportaciones, lo que representaría US$726 millones adicionales para el país.

“Estamos en camino hacia un aumento muy importante de la productividad. No estamos en los niveles de Australia, Estados Unidos o Brasil, pero sí tenemos un gap de productividad que nos permite apuntar a rendimientos muy superiores”, señaló Pablo Vaquero, presidente de Gensus, durante la presentación de la iniciativa en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Gensus es una compañía dedicada a la producción de semillas.

El horizonte no se limita a lo económico. La estrategia incluye un fuerte componente de innovación tecnológica: resistencias a plagas críticas como la lagarta rosada y el picudo algodonero, semillas con bajo contenido de gosipol —con impacto en sustentabilidad y nutrición— y biotecnología aplicada a la genética.

Vaquero destacó que el 40% del rendimiento futuro dependerá de la semilla, mientras que el 60% restante estará relacionado con el manejo en el campo: “Insisto tanto en el trabajo conjunto y en la transferencia tecnológica al productor, porque sin eso no funciona”.

De cumplirse las metas, hacia 2030 la superficie algodonera podría crecer de 600,000 a 780,000 hectáreas, incluso alcanzando las 800,000 o 900,000 hectáreas, con un aumento del 114% en la producción de fibra. “Esto es inexorable, va a ocurrir con estas tecnologías”, afirmó Vaquero. El impacto se reflejará tanto en el mercado interno como en el externo. En el país, se espera una mayor uniformidad y calidad de fibra para la industria textil, mientras que a nivel internacional, las exportaciones se convertirán en el motor del cambio.

El INTA se posiciona como un actor clave en esta transformación. Su presidente, Nicolás Bronzovich, aseguró que el organismo se siente “honrado de ser parte de este nuevo camino del algodón” y reafirmó el compromiso de seguir fomentando la investigación y la transferencia tecnológica para que estas herramientas lleguen a todos los productores.

Desde el gobierno nacional también se respalda el proceso. Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, sostuvo que “estas cosas suceden cuando se construye un país con visión de largo plazo. El Estado debe simplificar, generar condiciones y trabajar junto a las provincias”.

El gobernador de Chaco, Leandro Zdero, destacó el impacto del algodón en la identidad provincial y la importancia de la articulación público-privada. “Para nosotros, los chaqueños, esto es una gran palmada abierta, un reafirmar el presente para un futuro que se va a dar”, afirmó.

El algodón, conocido como oro blanco, se encamina hacia una nueva era de expansión y competitividad, con un horizonte de crecimiento en productividad, superficie, exportaciones y tecnología, buscando reposicionarse en el escenario internacional y convertirse en un motor de desarrollo sostenible para el norte del país.

Fuente original: ver aquí