Dos de cada tres satélites que orbitan la Tierra son Starlinks, pero SpaceX no se conforma con ser el mayor operador de satélites del mundo. Ahora busca convertirse en la red troncal de todo lo que está en el espacio.
El nuevo mini láser de Starlink. Minutos antes de abortar por segundo día consecutivo el décimo lanzamiento de Starship debido a mal tiempo, SpaceX publicó un vídeo inédito de su fábrica de Starlink en Redmond.
La compañía utiliza el vídeo para destacar su capacidad de producción y revelar una nueva tecnología que podría cambiar las reglas del juego, mientras la competencia intenta desplegar su propia constelación: un “mini láser” integrado en Starlink que permitirá a cualquier satélite o estación espacial conectarse a su red desde el espacio.
Ya lo están probando en órbita. Hasta ahora, los enlaces láser de Starlink podían transmitir datos a casi 200 Gbps, una tecnología que SpaceX usa internamente para que sus propios satélites se comuniquen entre sí, creando una malla interconectada en el espacio.
El mini láser va mucho más allá. Michael Nicolls, vicepresidente de ingeniería de Starlink, confirmó en su cuenta de X que este nuevo componente está diseñado para alcanzar velocidades de enlace de 25 Gbps a distancias de hasta 4000 km. Actualmente, ya se está probando con éxito a bordo de un satélite de la misión Starlink G10-20.
25 Gbps para conectarlos a todos. Un enlace de 25 gigabits por segundo, disponible para cualquier interesado en integrarlo, permitirá a empresas de observación terrestre, misiones científicas, estaciones espaciales comerciales o incluso otras constelaciones de satélites conectarse a la “red Wi-Fi” de Starlink y aprovechar su infraestructura global.
Con esta novedad, Starlink pasaría de ser un proveedor de Internet para la Tierra a uno que también opera en el espacio. Este movimiento estratégico posiciona a SpaceX en el centro de la futura economía orbital, así como en los viajes a la Luna y Marte.
¿Está el X37B probando esta tecnología? El momento del anuncio es interesante. Hace unos días, SpaceX lanzó la octava misión del misterioso avión espacial militar X-37B. Según se detalla, uno de los objetivos no clasificados de esta misión es realizar “demostraciones de tecnologías de comunicación entre satélites mediante láseres infrarrojos con un elevado ancho de banda”.
Esto podría referirse a Starlink, pero también a la constelación militar Starshield, que es una versión militarizada de Starlink. La posibilidad de que el X-37B esté probando una versión de este “mini láser” o una tecnología derivada es alta. Para la Fuerza Espacial de Estados Unidos, conectar activos en órbita a una red de baja latencia como Starshield o Starlink representaría una ventaja táctica significativa.
Una fábrica que no descansa. Estos avances tecnológicos son posibles gracias a la capacidad industrial que los respalda. La fábrica de Redmond está produciendo 70 satélites a la semana, lo que equivale a más de 3,600 al año. Esta cadencia de producción, que ha aumentado considerablemente desde 2020, ha permitido a Starlink desplegar más de 8,000 satélites operativos, que representan dos tercios de todos los satélites activos.
Con este nuevo “mini láser”, SpaceX no solo expande su red, sino que también establece conexiones para que el resto de la industria espacial se integre a ella, consolidando un futuro donde, si se desea estar conectado en órbita, se tendrá que recurrir a Elon Musk.
Imagen | SpaceX
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